Come menos y muévete más

Para muchos, muchísimos, la obesidad tiene una solución muy sencilla: comer menos y moverse más. Es el dogma del balance energético que tanto se ha preocupado la industria alimentaria de fomentar durante las últimas décadas. Lo único que importa es si gastas más energía de la que consumes.

Que es otra forma de decir: si estás obeso es culpa tuya.

Sin embargo, gracias a que a pesar de todo los estudios mejoran, los datos son cada vez más numerosos y todavía hay científicos bien, se sabe que esta ecuación no es tan simple 1.

No existe forma fácil de explicar de forma conjunta todos los factores que pueden afectar al desarrollo y mantenimiento de la obesidad. Pero me ha parecido que esta infografía publicada por la Obesity Society da una imagen bastante aproximada de la magnitud del problema al que cada vez se enfrenta más gente.

Para empezar, se deben considerar dos grandes categorías: variables intrínsecas y variables extrínsecas. A parte, tres factores transversales: ingesta, balance y gasto energético.

No me voy a parar en detalle a elaborar cada uno de los componentes que contribuyen a la obesidad. Para ello hay gente mucho más capacitada que yo. Sólo quiero mencionar que ninguna condición de las mostradas en ese cuadro se puede considerar de manera aislada, por lo que deja de estar únicamente bajo el control de la persona. Esto quiere decir que la fuerza de voluntad y la conducta proactiva (elegir mejores opciones alimenticias, cocinar uno mismo su comida, etc.) pueden no resultar efectivas siempre, dada la complejidad de las interacciones posibles.

No digo que la obesidad sea un camino sin retorno. En absoluto. Existen intervenciones exitosas. Y cuando uno se pone a ello, se es capaz de recuperar la salud y mantenerla. Pero no me refiero aquí a la obesidad de una persona en concreto. Hablo de la obesidad como problema global. Es necesario un cambio radical en la aproximación, una implicación real de los responsables de las políticas de sanidad y una pérdida de codicia de la industria que superponga la salud al beneficio económico.

Curar la obesidad no es sólamente una cuestión de hacer dieta. Y si te lo parece, echa un vistazo de nuevo al cuadro de arriba. Pero que venga por favor un ejecutivo de Unilever a explicarme qué sencillo es todo.

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Nota: Llegué a esta imagen gracias a este retuit de @nacho_zizou:

 

En busca de la felicidad

Algunos la definen como una emoción en sí misma. Otros, como un estado mental que acompaña a la persona. Se ha escrito, investigado y filosofado hasta el infinito acerca de ella. Pero la realidad es que la felicidad, como la inteligencia, resulta un constructo psicológico difícil de estudiar objetivamente.

El motivo principal de porqué ocurre esto es simple: no hay dos personas iguales. Según nuestra personalidad y nuestras vivencias, tendemos a expresar y experimentar la felicidad de manera diferente. Para cada persona la felicidad puede provenir y manifestarse de múltipes formas. Así pues, cuando digo que es subjetiva, no me refiero a subjetiva en plan «¿es el rojo que veo yo igual que el rojo que ves tú?». No. Me refiero a subjetiva nivel experto.

pursuit

No obstante, desde hace varios años existen técnicas y métodos bastante fiables para medir tanto el componente emocional como cognitivo de este setnimiento 1,2. Estas técnicas han sido de gran utilidad y existe un gran consenso en la validez de su aplicación. Sin embargo, queda por resolver la ardua tarea de explicar los mecanismos neurales por los que se genera. Porque sí, como todo lo demás, la felicidad también surge del cerebro.

Por suerte, hay quien se crece ante los retos. Gracias a esto, un grupo de científicos de la Universidad de Kyoto ha rastreado la felicidad hasta su origen en el cerebro.

Para ello, el equipo liderado por Wataru Sato utilizó imagen por resonancia magnética estructural junto a una batería de cuestionarios que evaluaban (1) felicidad subjetiva, (2) la intensidad de experiencias emocionalmente positivas y negativas y (3) satisfacción y propósito en la vida.

Si te causa gozo saber que encontraron una correlación positiva entre la puntuación en los cuestionarios y el volumen de materia gris del precúneo derecho, has desactivado el logro de «experienciameta“».

precuneo

«¿Dónde está el precúneo, aquí o aquí?»

En base a los datos de los cuestionarios y los escáneres, los autores discuten que sus resultados sugieren que es esta región la responsable de mediar la felicidad subjetiva gracias a la integración que realiza de los componentes cognitivos y emocionales de este sentimiento.

Más en detalle, es interesante señalar que además de con la felicidad subjetiva, el volumen de esta región mostraba una asociación con la puntuación combinada de las escalas de satisfacción/propósito vital y de intensidad en la vivencia de experiencias positivas y negativas. Concretamente, positiva con la intensidad de emociones positivas y propósito vital y negativa con la intensidad de emociones negativas.

El análisis de regresión de las puntuaciones combinadas demostró que la puntuación en la escala de felicidad subjetiva podía ser explicada por la combinación de las puntuaciones de las otras escalas juntas. Lo que resulta especialmente interesante ya que es coherente con estudios previos y teorías de la felicidad que indican que este constructo se compone tanto de aspectos cognitivos como emocionales 3.

Hay gente a la que la explicación o el descubrimiento del mecanismo detrás de ciertas experiencias le resulta inquietante. O que, «le quita gracia» al asunto, mejor dicho. La fe, amor, el libre albedrío, la felicidad… Yo no podría estar más en desacuerdo.

Sato y su equipo se han aproximado a una pregunta tremendamente compleja desde una perspectiva neuropsicológica y han dado una respuesta concreta y objetiva a qué es la felicidad: una combinación de emociones positivas y satisfacción vital que se origina en momentos de consciencia en esta región oculta del lóbulo parietal.

Chapeau por ellos. Y gracias por aportar un granito de arena más al conocimiento del fantástico e increíble mundo del cerebro.

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Referencia:

Sato W, et al. The structural neural substrate of subjective happiness. Scientific reports, 2015; 5:16891. doi: 10.1038/srep16891

¡Testosterona, nº 1!

En la entrada anterior, mencioné de pasada la testosterona, y me quedé con ganas de ampliar un poco la información sobre esta interesantísima hormona. Así que aquí voy.

Lo primero que viene a la cabeza de la mayoría de personas cuando escucha la palabra testosterona es esto O esto Tradicionalmente, la testosterona se ha asociado a una conducta sexual muy activa y a la agresividad. Sin embargo, aunque no deja de ser verdad en cierto modo, lo más adecuado sería emparejarla con esto Y es que si este esteroide es hormona de algo, lo es de la competitividad 1, 2, 3. O, mejor dicho, de la dominancia. Y aunque esta última característica parece predominar en los hombres 4,5, la testosterona no es exclusiva de los varones 6,7, como demuestran varios estudios sobre el mantenimiento del libido 8, 9 y la masa muscular 10 en mujeres a los largo de los años.

Para ejercer sus efectos, la testosterona (o su metabolito DHT), se adhiere a los receptores androgénicos de la célula. Esta unión genera un cambio estructural en el receptor que facilita la entrada de la hormona en el núcleo celular, desde donde interactúa con el ADN y afecta la transcripción de genes implicados en la formación de proteínas que disparan la respuesta androgénica. Según el resultado, esta respuesta puede  clasificarse en anabólica (aumento de fuerza, masa muscular, densidad ósea…) o virilizante (maduración de órganos sexuales primarios y secundarios), aunque la distinción entre ambas categorías en ocasiones es bastante confusa.

Otro aspecto interesante de la testosterona es que parece actuar como un arma de doble filo. Según varios estudios, la liberación de esta hormona inhibe la formación de vínculos de confianza, pero aumenta la reciprocidad cuando se libera en un contexto no competitivo 6, ejerciendo un efecto similar al que tiene la oxitocina.

Esto resulta paradójico. Desde un punto de vista evolutivo, tiene sentido para el establecimiento de jerarquías, pero socialmente no hubiéramos evolucionado sin ser capaces de cooperar y realizar intercambios desde una posición socialmente simétrica, que es como entiendo yo que nuestros ancestros percibían los contextos no competitivos, cuando el otro no está en una posición superior ni inferior a la propia. En ese sentido, parece que la cooperación (oxitocina y testosterona) es más beneficiosa para el desarrollo que la autoridad (testosterona) 11, 12.

En el presente ocurre, sin embargo, la cosa es diferente. Con reglas y normas sociales ya establecidas, la competición se presenta en formas mucho más diversas, pero interesantemente, la testosterona no deja de ejercer su función en estas. Así pues, se ha demostrado cómo, por ejemplo, esta hormona afecta la evaluación del riesgo en la toma de decisiones, sobre todo en un contexto financiero 13, siendo además diferente este efecto en hombres y en mujeres 14.

Si lo pensáis, todo está bastante relacionado: la agresividad (que no violencia, necesariamente), la dominancia, la competitividad, el riesgo en la toma de decisiones… Seguramente, si conocéis a alguna persona con una personalidad predominantemente extravertida o con altos rasgos de búsqueda de sensaciones, con mucha probabilidad presente altos niveles de testosterona 15, 16,17, 18.

Alimentación ‘in duty’

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«¿Qué comen los astronautas en el espacio?» es una de esas preguntas que, de tanto en tanto, uno suele ver por la red. Artículos relacionados con el contenido, la forma o el modo de administración y almacenamiento de los alimentos incluidos en la despensa de los transbordadores espaciales es algo que despierta la curiosidad de la gente. Supongo que es porque, en general, todo lo que tiene que ver con el Espacio llama la atención.

Sin embargo, existe otro cuerpo sobre los que se pregunta menos pero también está expuesto a condiciones especiales a la hora de alimentarse durante sus misiones: el ejército. Quizá genere menos interés porque el sentimiento hacia este crea más controversia, pero la verdad es que la información al respecto está menos difundida.

Esta entrada se me ocurrió tras ver una serie de fotografías y descripciones acerca de qué comen los distintos ejércitos cuando están en misión activa. Me pareció bastante curioso, así que allá vamos.

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Alemania

Kit de alimentación del ejército alemán en misión activa

El paquete de medidas alemán contiene varios saquitos de polvo uva y frutas tropicales para añadir al agua y hacer zumo. También incluye un biscotti italiano (un rosegón, vaya), paté de salchicha y pan de centeno, gulash con patatas y mermelada de cereza amarga y albaricoque.

Luego preguntan que por qué parecen tan cabreados siempre.

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Canada

Kit de alimentación del ejército canadiense en misión activa

Lo primero que llama la atención del pack canadiense es la ausencia de sirope de arce. Ahora bien, suplen esta falta con snacks de garras de oso. Aparte, puedes elegir el plato principal: filete de salmón con salsa toscana o couscous vegetariano. También hay ingredientes para peanutbutter-jelly sandwiches.

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EE.UU.

Kit de alimentación del ejército estadounidense en misión activa

Para comenzar, torta de semillas de almendra, arándanos, sidra picante de manzana, mantequilla de cacahuete (Daah!) y crackers. Como plato principal: pasta con verduras y salsa de tomate picante, todo en un polvo que se cocina únicamente añadiendo agua caliente a la bolsa.

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Francia

Kit de alimentación del ejército francés en misión activa

Bastante frugal, pero elegante. ¿Acaso había alguna duda? El kit francés se compone de una ración de paté de ciervo, cassoulet con pato confitado, cerdo estilo criollo y pudding de chocolate. También incluye un calentador portátil, café, polvo con saborizante para añadir al agua, muesly y un pequeño caramelo de dulce de leche.

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Italia

Kit de alimentación del ejército italiano en misión activa

El rancho italiano comienza por un desayuno que contiene un chupito de licor 40%, capuchino en polvo, varios rosegones y un horno portátil para calentar  la comida principal: pasta y sopa de judías, pavo en lata y ensalada de arroz. De postre tienen bien una barrita energética especial para deportistas, una barrita de chocolate o fruta enlatada.

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Reino Unido

Kit de alimentación del ejército británico en misión activa

El paquete del Reino Unido es especial para los nostálgicos, ya que incluye la mayoría de ítems de marcas típicas de las islas. Contiene pollo tikka masala (si has estado en RU esto no debería extrañarte) y pasta vegetariana. También incluye cerdo y alubias, y un montón de dulces y snacks, desde mezclaítos‘ a manzana embotellada. Por supuesto, no falta café, té y tabasco.

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Estonia

Kit de alimentación del ejército estonio en misión activa

Nada especial, realmente. El ejército estonio se alimenta en combate con muesly, fruta preparada, miel, pimientos rellenos, paté de carne de pollo, anchoas ahumadas y salchichas de hígado con patatas. Aparte, tostadas y, como toque folclórico, hava con vainilla de postre.

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Australia

Kit de alimentación del ejército australiano en misión activa

El australiano es el paquete más variado de todos los anteriores. Es el que más engorroso, también. En la infinidad de bolsitas que estos militares transportan se puede encontrar Vegemite, galletas rellenas de mermelada, un tubo de leche condensada, un abrelatas, queso cheddar Fonterra, albóndigas de carne y pasta de atún con chili. También hay multitud de dulces y refrescos, además de dos barritas tituladas «ración de chocolate». Yummy.

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Dinamarca

Kit de alimentación del ejército danés en misión activa

Se podría decir que el ejército danés cuenta con la fantástica tecnología estadounidense de calentar sin fuego, pero el gusto británico. El pack contiene té Earl Grey, alubias y bacon con salsa de tomate, una galleta de avena y  gominolas Rowntree.

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Singapur

Kit de alimentación del ejército singapurense en misión activa

Asómbrense con el único componente del pack singapurense: este envase contiene noodles con pollo Szechuan, un plato de pollo con arroz, cilantro y champiñones, leche de soja y un postre de alubia roja. Cómodo de llevar es, sin duda. Quizá Australia quiera un intercambio.

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España

Kit de alimentación del ejército español en misión activa

Por último, el ejército español, el cual, al parecer, consume muchos preservativos. Es broma. En estos envases se puede encontrar judías verdes con jamón, calamar en aceite vegetal y paté. El paquete contiene además un saquito de sopa de verdura en polvo, melocotón en almíbar y crackers. Y pan. Siempre pan. Que aunque no se vea en el lote, está también. Se incluye también un calentador portátil y varios complementos de vitamina C, glucosa, agua embotellada y tabletas para rehidratar.

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¿Qué os parece? ¿Curioso, no? La verdad es que desde el punto de vista nutricional me esperaba algo mucho más equilibrado y denso. Pero bueno, hay que priorizar los alimentos que más perduran y más cómodos de transportar. Aparte, encima que se están pegando tiros, déjales que coman lo que quieran…

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14 de febrero

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NOTA: Hoy cumple años una amiga con la que hace mucho que no hablo y a la que hace mucho que no veo. Más del que debería, sin duda. Le quiero dedicar esta entrada a ella. ¡Felicidades, Pao =D!

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Como es 14 de febrero, día de San Valentín, es de recibo dedicar una entrada a las relaciones, el amor, el sexo, la amistad… En fin, a todas las cosas que este día (idéntico a cualquier otro) se supone que magnifica. Qué le voy a hacer, soy un romántico.

Pero tranquilos, que no va a ser un ensayo sobre la neuroquímica del amor romántico o la atracción. Para eso ya tenéis otras entradas (esta, esta y esta, concretamente). No, hoy simplemente voy a enlazar el contenido de una página que vi hace un par de días y que me pareció curioso.

Libros sobre relaciones hay… Que no los acabas. Sobrevolando peligrosamente la mayoría de ocasiones el filo de la autoayuda, es justo decir que sí existen algunos textos interesantes que desentrañan ciertas claves para un desarrollo más funcional en las relaciones. Principalmente de pareja, pero realmente aplicable a cualquier relación que implique el trato frecuente con otra persona (amigos, familia, compañeros de trabajo…).

Lo que traigo hoy se publicó originalmente en Information is beautiful, un blog que se centra en presentar en forma de imágenes (infografías) información recopilada acerca de distintos temas. En concreto, lo que presenta en la entrada que os comento es una nube de tags con los consejos más frecuentes en 25 guías más populares sobre dinámicas de pareja saludables.

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Imagen

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Es bastante obvio que muchos son clichés. Pero es de justicia reconocer que un cliché es un cliché por algún motivo. Cada relación es un mundo, y definitivamente, seguir estos consejos no garantiza nunca tener una relación perfecta. Los consejos más comunes:

  • Aprender a escuchar de verdad
  • No culpar
  • Mantener tiempo de calidad frecuentemente
  • Mantener el interés, jugar y divertirse
  • Comunicación empática
  • No tratar de cambiar o arreglar al otro
  • Haz cosas que te hagan feliz a ti

De todas estas, me llama mucho la atención y me gusta especialmente la última. Es curioso, teniendo en cuenta que es la única que no implica directamente a la otra persona. Pero es que, al final, por manida que pueda parecer la idea, ninguna relación puede funcionar a largo plazo si lo único que intentamos es que la otra persona sea feliz. Porque las personas cambian, evolucionan, y lo que nos hace hoy felices puede que mañana ya no parezca tan significativo. Cómo yo interpreto esto: es fundamental encontrar aquello que nos llena como personas, ya que eso ayuda a apreciar mucho más el resto de cosas que compartimos con otros. Si uno se dedica enteramente al otro y descuida qué es lo que quiere para sí mismo, puede encontrarse un día perdido.

Ser feliz individualmente facilita y favorece una dinámica saludable sin ninguna duda. Ahora bien, esto dista mucho de volverse alguien egoísta. No vale como excusa para hacer siempre lo que uno quiera, pero es cierto que muchas personas ven San Valentín como el día dedicado al amor propio. Y me aprece estupendo igual de bien. Igual de tontería, por el mismo motivo que me lo parece el día del padre/madre/hermano/abuelo/sursum corda; pero igual de bien también.

Y vosotros, ¿cuál de todas es la que os parece más acertada? ¿Alguna os sorprende (para bien o para mal)? ¿Añadiríais alguna otra?

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#NoSinEvidencia

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La evidencia científica es uno de los pilares sobre los que se asienta la medicina moderna. Esto no siempre ha sido así: durante años, se aplicaron tratamientos médicos sin comprobar previamente su eficacia y seguridad. Algunos fueron efectivos, aunque muchos tuvieron resultados desastrosos.

Sin embargo, en la época en la que más conocimientos científicos se acumulan de la historia de la humanidad, existen todavía pseudo-ciencias que pretenden, sin demostrar ninguna efectividad ni seguridad, pasar por disciplinas cercanas a la medicina y llegar a los pacientes.

Los firmantes de este manifiesto, profesionales sanitarios y de otras ramas de la ciencia, periodistas y otros, somos conscientes de que nuestra responsabilidad, tanto legal como ética, consiste en aportar el mejor tratamiento posible a los pacientes y velar por su salud. Por ello, la aparición en los medios de comunicación de noticias sobre la apertura de un proceso de regulación y aprobación de medicamentos homeopáticos nos preocupa como sanitarios, científicos y ciudadanos, y creemos que debemos actuar al respecto. Las declaraciones de la directora de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) asegurando que “no todos los medicamentos homeopáticos tienen que demostrar su eficacia” y que “la seguridad no se tiene que demostrar con ensayos clínicos específicos” no hacen sino aumentar nuestra preocupación.

Por lo tanto, solicitamos:

  1. Que no se apruebe ningún tratamiento que no haya demostrado, mediante ensayos clínicos reproducibles, unas condiciones de eficacia y seguridad al menos superiores a placebo. La regulación de unos supuestos medicamentos homeopáticos sin indicación terapéutica es una grave contradicción en sí misma y debe ser rechazada. Si no está indicado para nada ¿para qué hay que darlo?.
  2. Que la AEMPS retire de la comercialización aquellos fármacos, de cualquier tipo, que pese a haber sido aprobados, no hayan demostrado una eficacia mayor que el placebo o que presenten unos efectos adversos desproporcionados.
  3. Que el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad y el resto de autoridades sanitarias persigan a aquellas empresas que atribuyen cualidades curativas o beneficiosas para la salud a sus productos sin haberlo demostrado científicamente.
  4. Que el Consejo General de Colegios de Médicos de España / Organización Médica Colegial, en cumplimiento del artículo 26 del Código de Deontología Médica, desapruebe a los facultativos que prescriban tratamientos sin evidencia científica demostrada.

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La oxitocina: el gorila de la discoteca «Confianza»

[AVISO: contenido denso]

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No es la primera vez que la oxitocina sube a la palestra de este blog (ver, ver y ver también). Sin embargo, en esta ocasión lo hace con su cara menos conocida.

Se le ha llamado la hormona de la moral, la hormona de la generosidad y demás nombres pintorescos. Todos relacionados con conductas en los cuales está fuertemente implicada, como las que tienen que ver con la confianza y formación de vínculos afectivos de distinta índole.

Sin embargo, en los últimos años la investigación con esta hormona ha desvelado que tiene no sólo el poder de influir en nuestra versión más amable, sino también en nuestro comportamiento a la hora de excluir a los demás de nuestro círculo interno. Es decir, también dificulta la formación de lazos afectivos con aquellas personas que evaluamos como no dignas. De qué lado se establezca el vínculo parece depender principalmente del contexto social y emocional.

Se podría decir que la oxitocina es como el gorila a la puerta de esa gran discoteca llamada confianza, el cual te deja pasar o no según la pinta que lleves y cómo tenga el día el guardián de la puerta. Estos son algunos de los descubrimientos más recientes sobre el papel de la oxitocina en este sentido.

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Oxitocina, la molécula de la confianza

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1. Potencia el recelo.

Un estudio publicado en  Journal of Neuroscience en 2012 demostró que esta hormona es capaz de generar sentimientos de rechazo hacia personas del sexo opuesto en aquellos sujetos con un hype de oxitocina 1. En este estudio, 57 jóvenes alemanes heterosexuales fueron expuestos a una dosis de oxitocina o placebo, e invitados después a entrar en una pequeña habitación con una hermosa mujer que les hacía algunas preguntas. Pero los investigadores no estaban interesados en las respuestas, sino en otros marcadores de conducta no verbal del participante para con la chica. Curiosamente, los hombres con pareja expuestos a oxitocina se mantuvieron prudencialmente alejados de la cómplice; a una distancia significativamente mayor que aquellos que tenían pareja pero habían sido expuestos a placebo y que aquellos que no tenían pareja.

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2. Nos hace malos ganadores y peores perdedores

Bastantes estudios han hallado que la gente con altos niveles de oxitocina se muestran mucho más rencorosos con el resto de participantes en, por ejemplo, juegos de azar como las cartas. Esto ha provocado que no pocos neurocientíficos otorguen a la oxitocina un importante papel en las emociones y conductas aproximatorias 2, aquellas que tienen que ver con desear algo de alguien.  En este sentido, un estudio publicado en Nature Neuroscience sugería que la oxitocina es capaz de fortalece las memorias sociales de contenido negativo también 3.

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No tan rápido…

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3. El camino a la sumisión

Se conoce bastante el papel de la oxitocina en la conducta proactiva y de cooperación.  Lo que no se conocía tanto es el papel de esta hormona en el pensamiento grupal. Y en eso precisamente se centraron Mirre Stallen y sus colegas el año pasado  4. En este estudio, varios participantes fueron divididos en grupos de 6, siendo algunas personas expuestas previamente a placebo o a cierta dosis de oxitocina. Luego, a cada grupo se le presentaba una serie de imágenes sobre las que tenían que decidir la más atractiva. Los resultados, publicados en Psychological Science, mostraron que los sujetos expuestos a la hormona tenían tendencia a seguir la opinión del grupo, a diferencia de los participantes con placebo, cuyas opiniones eran más polémicas y asertivas.

La cooperación es, sin ningún lugar a dudas, una conducta necesaria e indispensable para el progreso de una especie y la sociedad. Sin embargo, a veces, ser demasiado colaborador puede dibujar un perfil de pasotismo y falta de iniciativa, lo cual no siempre es positivo.

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4. Tu grupo es mejor que los otros grupos (hasta cierto punto)

En un interesante estudio llevado a cabo en la Universidad de Friburgo, De Dreu y colaboradores sugerían que uno de los efectos que tiene la liberación de oxitocina es la de aumentar significativamente nuestro amor por el grupo al que pertenecemos 5 (ahora sabemos que los devotos aficionados en ciertas gradas de estadios de fútbol bien podrían ser hermanitas de la caridad en otro contexto. LOL).

Sin embargo, a pesar de lo ingenioso del diseño, este artículo ha sido severamente criticado por la aparente simplificación en la interpretación de los resultados 6. Sin embargo, también es cierto que De Dreu y cols. no son los únicos que han encontrado resultados similares a este respecto.

No obstante, hay que señalar que amar a tu grupo no implica necesariamente odiar al resto, y buena cuenta de ello dieron en la Claremont Graduate University en un estudio en el que se concluyó que el nivel de oxitocina no es un factor determinante a la hora de predecir el destino (si al propio grupo o a otro) ni la cantidad de dinero que los participantes podían donar tras un experimento 7. Con cierta salvedad: los grupos marginados. Cuanto más apartado de la vida del campus se siente un grupo, más probable es que las donaciones de sus participantes repercutan en su mismo grupo.

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West Side mothafuckas’!

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5. Confiados sí, pero no crédulos.

Parece que la oxitocina está bastante implicada en muchas de las conductas que tienen que ver con las interacciones y la psicología grupal. Puede que muchos potenciales villanos con aspiración de dominación mundial se estén frotando las manos pensando en que lo único que necesitan es una buena dosis de oxitocina en el momento adecuado para comenzar a rodar las tuercas.

Nada más lejos de la realidad, ya que otro de los aspectos recientemente descubiertos acerca de la influencia de esta hormona en la conducta es que puede ser modulada conscientemente. Es decir, se puede anular cognitivamente el impulso dirigido por la oxitocina .

La mayoría de estudios muestran que así como la oxitocina nos vuelve más generosos y potencia la confianza en los demás, no nos hace más crédulos. Esta hormona no hace pasar a tonto de tan bueno. Si una persona cree que otro no tiene realmente buena intención para con nosotros, la confianza decae y se es perfectamente capaz de terminar la relación con esa persona o grupo.

Esto que parece tan obvio va más allá del propio interés. Es posible que sea tal la recompensa de pertenecer a un grupo que se llegue incluso a lastimar a otros por permanecer en él. El deseo de pertenencia puede comprometer seriamente los principios éticos. En este momento es cuando el poder consciente sobre la influencia de la oxitocina toma valor.

Parece ser que Paul Zak suscribe totalmente aquello en lo que tanto insisten los padres de juntarse con buena gente. En palabras del autor de La molécula de la moral: «la esencia de la oxitocina, al final, reside en que debemos rodearnos del ambiente adecuado para desarrollar nuestra al completo nuestra virtud». Yo no estoy totalmente de acuerdo con esto, pero a la vista de las investigaciones, parece incuestionable que las condiciones en que la oxitocina entra en juego son muy significativas para el resultado conductual en cada situación.

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