Gracias por venir

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La mayoría habréis notado que el ritmo de publicación ha bajado este último mes. Para ser justos, ha disminuido de manera inversamente proporcional a la cantidad de trabajo que he ido acumulando. Y la cosa no parece ir a mejor.

Yo siempre he defendido que un blog se sustenta gracias al ritmo. Este octubre haría cinco años, y en todo ese tiempo, a la gente que he conocido que rondaba la idea de hacer un blog, le decía lo mismo : «lo importante es el ritmo». Lo aprendí de un buen amigo en su etapa bloguera, y es una máxima que me ha acompañado siempre a la hora de afrontar este pequeño cuaderno de inquietudes. Sin embargo, me veo incumpliendo mis propias directrices.

Como muchos habréis deducido en este punto, este es mi adiós a Como decíamos ayer… . O, como se suele decir, tal vez un hasta luego.

Sea como sea, no es la primera vez que pienso en dejarlo. Ha habido temporadas de sequía anteriormente, aunque siempre salía con alguna cosa que (creo) merecía la pena comentar. Pero en este momento el tiempo que el blog requiere lo preciso para otras cosas.

Así pues, ha sido un placer tenerlos como público, fieles seguidores (aunque sólo comenten las entradas los mismos ;-b). Muchas gracias a todos por vuestra fidelidad. Me voy con la ilusión de pensar que en algún momento he ayudado a divulgar algo este precioso y complejo mundo que es la ciencia; que alguna vez pude sorprender, alegrar, o servir de ayuda a alguien. Me voy con la cabeza bien alta y lleno de gratitud =).

Para saber por dónde voy, querido lector, mi cuenta de Twitter. Para todo lo demás, dame un silbidito…

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Las mejores entradas de 2015

Hace unos días publiqué una entrada que recogía los 10 mejores artículos del año, según la revista Nature. Al final de la misma planteaba que quizá haría lo propio, pero con artículos del blog. Así que me he puesto a repasar estadísticas para despedir el año con un Top 10 propio.

La lista a continuación la forman los artículos más (a menos) populares este año, publicados este 2015.

  1. La nueva vieja pirámide nutricional. En esta entrada hice una reflexión sobre la “nueva” pirámide nutricional, publicada por la SENC este año.
  2. La pastilla adelgazante española. Un grupo del CNIO desarrolló un fármaco con potencial terapéutico para el tratamiento de la obesidad.
  3. Refuerzo, recompensa y adicción a la comida. Repaso de los conceptos de refuerzo, recompensa y adicción a la comida y reflexión sobre su uso en la literatura.
  4. Algoritmos de amor. Un ingeniero de la NASA desarrolla una algoritmo que mide la probabilidad de éxito de una pareja.
  5. El cerebro y comer compulsivamente. Entrada sobre los mecanismos neurales que gobiernan la ingesta de alimentos.
  6. CrossFit para niños. Una interesante iniciativa de algunos colegios e institutos para fomentar la actividad física.
  7. Demora de gratificación. Entrada sobre una publicación pionera en neuropsicología de la toma de decisiones y a la inmediatez del refuerzo
  8. Estimulación cerebral profunda para los trastornos de la alimentación. Resumen de una jornada organizada por la Universidad de la Gran Región sobre los trastornos de la alimentación.
  9. Todos para uno: reconciliadas tres hipótesis de la esquizofrenia. Un artículo publicado propone una solución que unifica diversas hipótesis sobre el origen y naturaleza de la esquizofrenia.
  10. El café de la mañana. Revisión sobre el mecanismo de acción del café y su efecto en el cerebro.

Ha sido gracioso este ejercicio. Sin embargo, mentiría si dijera que no me ha dejado cierta sensación agridulce. Naturalmente, en este blog publico lo que me da la gana y lo que considero interesante, con un lenguaje y una forma que intento equilibrar entre divulgación y especialización. Con más éxito unas veces que otras, todo hay que decirlo.

Naturalmente, la gente es muy libre de visitar y leer las entradas que prefieran. Y ahí poco tengo yo que hacer.

Unas entradas cuestan más de escribir que otras. Y algunas las publico con especial ilusión y cariño, por la temática que tocan y el conjunto que creo se logra cuando termino. Es especialmente decepcionante cuando alguna de estas se queda en un número de visitas bajas. Me hace pensar por qué será. Pero sea cual sea el motivo, agradezco siempre comentarios, críticas y sugerencias. Así que, por favor, si alguien tiene alguna, que no dude en aportarla en la sección de comentarios.

Con todo, he tenido un año bastante bueno, creo yo. A ver si mejoramos el que viene, que se avecinan cosas interesantes =).

¡Abrazos a todos y feliz fin de año!

Los mejores artículos de 2015

2015

Con el fin de año a la vuelta de la esquina, la publicación de listas que recopilan lo mejor, lo peor y lo más variopinto del año es todo un clásico.

Nature no se queda atrás y recopila en un reciente artículo las piezas más populares de este 2015 que ya acaba. Seguramente haya muchos más por allá afuera, pero la verdad es que la selección de la revista es bastante interesante.

A ver qué os parece.

  1. El frágil marco. Un cómic que examina los 25 años de lucha por un tratado sobre el cambio climático.
  2. El sexo, redefinidoLa idea de dos sexos es simplista. Según los biólogos, existe un espectro más amplio que esta dualidad.
  3. Física cuántica: ¿qué es real realmente? Experimentos que exploran las raíces de la rareza cuántica.
  4. La búsqueda 24/7 de terremotos asesinosSeismólogos que trabajan a contrarreloj para identificar grandes terremotos a lo largo de todo el mundo.
  5. Cómo los científicos se engañan a ellos mismos – y cómo pueden evitarlo.  La preocupación creciente por la reproducibilidad de la ciencia dirige la lucha contra el autoengaño.
  6. El mayor misterio de las matemáticas: Sinichi Mochizuki y la prueba impenetrable. Un matemático japonés asegura haber resuelto uno de los problemas más importantes de su campo. Pero nadie es capaz de demostrar si está en lo cierto.
  7. La pelea en lo alto de la montaña por el telescopio de 30 metros. Los planes para construir uno de los telescopios más grandes del mundo en Mauna Kea (Hawaii) están envueltos en conflicto. Cuatro personas implicadas explican porqué. 
  8. CRISPR, el disruptor. Una poderos tecnología capaz de editar genes es el mayor avance de la biología desde la PCR. Pero su enorme potencial conlleva apremiantes preocupaciones.
  9. Investigación en envejecimiento: de sangre a sangre. Modelos animales demuestran que sangre joven es capaz de rejuvenecer tejido viejo. El objetivo ahora es comprobar si funciona en humanos.
  10. El boom de la miopía. La miopía está alcanzando proporciones epidémicas. Ahora los investigadores creen saber la razón.

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¿Quizá un top 10 de artículos del blog este año?

Ein neues Forschungsprojekt

21 días después de aterrizar por primera vez en el nuevo despacho, creo que ya era hora de dedicarle unas líneas con algo más de detalle.

El lugar que me acogerá durante los próximos dos años es el Instituto de Psicobiología de la Universidad de Trier. Primer dato curioso: es el único edificio académico fuera del campus, el cual está, como suele pasar, a las afueras de la ciudad. Esto tiene sus inconvenientes, pero creo que las ventajas son mucho mayores: está a 10 minutos andando del centro y pegado al principal hospital de Trier.

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«¡Holaaaa!»

Aquí dentro coexisten tres grandes grupos de investigación: Psiconeuroinmunología, Psicofisiología ClínicaNeurogenética Conductual. Todos dedicados al estudio de estrés de una u otra forma. Yo firmo como miembro del último grupo, cuya aproximación es principalmente genética.

Logo_DeptNeurobehavGenetNo todos los proyectos que se desarrollan aquí han de contener un componente genético, pero es sin duda donde son más expertos. Concretamente, el grupo se centra en explorar las interacciones gen/entorno en el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, el autismo, la esquizofrenia, trastornos asociados al estrés…, así como en el estudio de la relevancia funcional de nuevas y/o consolidadas variantes genéticas en estos trastornos.

csm_chromosomen_01_5b262aac52Mi proyecto tiene poco de genética, pero el estrés es uno de los pilares en los que se basa la propuesta, así que creo que encaja con el entorno. De momento, las reuniones que hemos tenido han sido provechosas y de todas he sacado algo útil.

Es un grupo pequeño este. Un IP (Herr Meyer), una técnico de laboratorio (Ulrike), tres estudiantes de doctorado (Katherina, Türkan y Bárbara, a quien, por cierto, aún no conozco), una secretaria (Sarah) y dos postdocs (Andrea y menda).

Existe un rollo especial en los grupos pequeños. Todo parece más familiar. Eso, claro, puede patinar en determinados momentos, pero por lo que llevo visto es un grupo que lleva junto mucho tiempo (las doctorandas comienzan su último año de PhD) y se nota en el trato y la dinámica.

De momento estoy bastante a gusto. Hay mucha flexibilidad y la gente parece siempre dispuesta a echar una mano. Todos parecen involucrados en el trabajo de todos, lo que en cierto modo transmite sensación de unidad.

También es cierto que en lo que a faena de verdad se refiere, lo más exigente a lo que me he enfrentado hasta ahora es ajustar un presupuesto más restringido que el mono de ski de Ned Flanders y hacer cálculos de tamaño muestral y estimaciones de tamaño del efecto. Pero soy optimista y creo que podré sacar trabajo adelante.

Ya os iré contando.

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PD: mirad que carabollo más majete n.n

CrossFit para niños

Hace un par de días, el blog Vitónica publicó un interesante artículo acerca de una iniciativa que añade el CrossFit como actividad extraescolar para niños.

El programa contiene tres niveles, cada uno de ellos con ejercicios adaptados y adecuados para su rango de edad: prescolar (3 a 5 años), pre adolescencia (6 a 12 años) y adolescencia (13 a 18 años). Además, como suele pasar con los niños, no vale con ser entrenador certificado, sino que se ha de atender un curso especializado en la adaptación y tratamiento de este entrenamiento a los chavales.

Aquí el vídeo de presentación

Una pequeña matización: CrossFit es la empresa bajo la que está registrado este tipo particular de rutina. En este sentido, es similar al TRX. Uno no practicaTRX, sino que realiza ejercicios de entrenamiento en suspensión con el equipamiento correspondiente.

Desde hace unos años, el CrossFit es un boom en cuestiones de entrenamiento. Brevemente, por si es la primera vez que oís hablar de él (aunque lo dudo), es una rutina de entrenamiento en la que una serie de ejercicios de alta intensidad se realizan sin descanso en una serie de circuito. Desde su popularización, varios estudios han puesto a prueba su efectividad como alternativa saludable y aunque existe cierta crítica, parece que el sentir general es positivo hacia el resultado 1.

Pero eso es en adultos. En los niños, existe cierto prejuicio respecto al deporte. Me explico. Creo que todo el mundo está a favor de la actividad física en forma de juego o deportes típicos (tenis, fútbol, baloncesto, natación…). Pero cuando se tocan temas como la gimnasia deportiva, entrenamiento de fuerza o, como el tema de hoy, CrossFit, parece que el consenso desaparece.

Todos conocemos las imágenes de niños de 10 años con cuerpos de culturista. O la leyenda de que si haces pesas durante el periodo de crecimiento te quedarás enano (al menos, eso me decían a mí). Sin embargo, sin llegar a este extremo, este tipo de actividad ha demostrado ejercer un efecto positivo sobre el metabolismo 2,3.

La obesidad infantil debería ser un tema prioritario en cuestiones de salud pública. Y aunque parece que la actividad física en sí misma no compensa el efecto de una dieta pobre 4, los beneficios durante la infancia sí pueden resultar significativos en el desarrollo de un mejor estado de salud posterior y en la prevención de la obesidad 5, 6. Si se trata de aportar alternativas para la prevención y lucha contra la obesidad infantil, estoy absolutamente a favor de programas de este tipo.

Aquí tenéis el artículo original de Vitónica: CrossFit se cuela en los colegios.

Por un puñado de azúcares

La semana pasada la revista The BMJ publicó una serie de artículos centrados en la influencia de la industria del azúcar en distintos niveles dedicados a la ciencia en Reino Unido: desde científicos a centros de investigación, pasando por organismos gubernamentales.

El blog Lo que dice la ciencia para adelgazar se ha hecho eco de la noticia también, pero, igualmente, me gustaría contribuir al asunto a mi manera.

En el monográfico de The BMJ se puede leer, por ejemplo, que 330.000€ al año durante la última década es lo que compañías del sector alimentario han aportado a científicos del Consejo de Investigaciones Médicas de Reino Unido.

Es más, expertos en política económica, sociología y nutrición denuncian cómo desde hace tiempo la industria alimentaria adopta estrategias idénticas a las utilizadas por las tabacaleras o las grandes farmacéuticas en su intento por influir en la opinión pública y la legislación.

Pero esto no es novedad. La financiación a investigaciones que endulzan las propiedades y responsabilidad de productos azucarados sobre la salud no es secreta. Ya en 2009 Cristin Couzens desveló varios documentos con información sobre décadas de manipulación. Por ejemplo, aquellos que muestran cómo en la década de 1960, ante la aparición de las bebidas “light“, la industria financió múltiples estudios que advertían del peligro del ciclamato para la salud, o sobre los esfuerzos por intentar distanciar el consumo de azúcar con la diabetes durante los ’70 1.

Curiosamente, el ciclamato está prohibido por la FDA desde 1970.

Un dato interesante: por ley, las empresas en EE.UU. deben emitir un informe detallando los riesgos a los que se enfrenta la compañía. En el caso de empresas como Coca-Cola y Pepsi, queda claro qué es lo que más temen:

  1. Los datos sobre la influencia del consumo de sus productos en la salud
  2. La amenaza de impuestos derivados de la legislación sanitaria.

Ante este escenario, está claro por qué la industria alimentaria se muestra tan interesada en participar en la investigación y por qué se esfuerza tanto en incluir representantes en comités de salud.

También se hizo pública una carta de la Sugar Association donde quedaba clara la intención de la Asociación por asegurar el puesto de expertos “imparciales” en el comité que el Departamento de Agricultura para constituye para la elaboración de guías nutricionales en EE.UU., y que dejaba un conciso mensaje a sus miembros: «la asociación está comprometida con la protección y promoción del consumo de sucrosa. Cualquier desacuerdo sobre el azúcar se contrarrestará feroz y estratégicamente con declaraciones públicas y en favor de la ciencia».

Poco más que añadir.

A pesar de todo, el mensaje pro-salud parece estar calando poco a poco, como muestran los datos que reflejan cómo un 25% de los consumidores ha reducido el consumo de estos productos, simplemente, «porque contienen mucho azúcar» 2.

Pero esto no es, desde luego, gracias a las empresas.

Desde 2011 existe en Reino Unido una iniciativa gubernamental que recoge 9 demandas dirigidas a la industria alimentaria y que tienen como foco la salud. Uno de los puntos de este acuerdo de responsabilidad es la reducción del 5% en la cantidad de azúcar que las empresas incluyen en sus productos. Muchas compañías se han adherido a la iniciativa comprometiéndose con una o varias de estas peticiones, pero fallan en esta cuestión en particular.

Kantar Worldpanel es una empresa de análisis de marketing que produce datos sobre los hábitos de consumo en materia de alimentación. Suya es la base de datos más extensa del reino, y de la misma se sirven tanto Gobierno como industria.

El último análisis realizado por la empresa muestra que en 2014 la cantidad de calorías en la compra de los británicos era casi un 12% más que la del mismo periodo en 2006. También que el contenido de azúcar y grasas saturadas había aumentado, lo que sugiere que el acuerdo de responsabilidad por que las empresas reduzcan ese 5% está lejos de lo que ocurre en realidad 3.

Eso no quita para que estas se beneficien de la buena publicidad de haberse adherido a la iniciativa, claro está.

Por otra parte, es innegable que muchas de estas compañías han tomado medidas al respecto. En 2013, por ejemplo, Mars anunció que en aras de cumplir con su compromiso paracon la salud de los consumidores, iba a reducir el tamaño de sus chocolatinas. Una medida similar adoptó Coca-Cola con sus latas de 250 ml. Ambas reducían así la cantidad de azúcar y calorías en sus productos.

Sin embargo, es interesante saber que estas decisiones coincidieron curiosamente con una predicción sobre el aumento del precio del azúcar en los años siguientes (8% en 2014, 7% en 2015).

La reducción de tamaño de los productos implicó una reducción de la demanda de azúcar, por lo que las compañías esquivaron el varapalo del aumento de precio, logrando incluso aumentar sus ventas y obtener un crecimiento económico importante. Lo que hace dudar de la pura buena voluntad de estas empresas para mejorar la salud de los consumidores.

La reducción de las porciones es una medida loable. Pero que no quieran tomar el pelo a la gente diciendo que lo hacen pensando en la salud.

Personalmente, he de decir que tras leer los cinco artículos tengo sentimientos enfrentados. Por una parte, me siento aliviado al ver que una revista como The BMJ ha tenido el arrojo de publicar una información como esta. La idea de que grandes multinacionales se dediquen a sesgar, manipular y condicionar diversos puntos del proceso científico no es nueva, pero queda mucho camino por recorrer y artículos así ayudan a eliminar el aura de hipótesis conspiranoica.

Por otra parte, me preocupa pensar qué no estará pasando en otros países como España. Aunque viendo lo visto, me parece que el camino y la situación son parecidas.

Por otro lado, me cabrea. Obvio. Y me entristece, igualmente. Me da pena y rabia pensar en que la codicia puede a la preocupación por la salud. Pensar en toda la racionalización de la industria para justificar su comportamiento y toda la gente que se ha dejado vencer (o no ha podido enfrentarse) a este modus operandi me causa tremenda frustración.

Estamos hablando de la vida de personas.

Como decía, es un trabajo arriesgado este de la revista. Pero necesario en un contexto en el que la cura para trastornos tan relacionados con estos productos no parece estar cerca. Será interesante ver cómo reaccionan los protagonistas. Aunque mucho me temo que lo único que harán será sacar a relucir a sus fantásticas primeras espadas de publicidad y relaciones públicas para quitar hierro al asunto, acallar a los medios y quizá comenzar otra línea de productos con un eslogan bien grande que deje claro su “compromiso, interés y preocupación” por la salud de la gente.

No me gustaría terminar sin hacer un pequeño comentario más.

Soy consciente de que mucha gente piensa en la ciencia y los científicos del mismo modo que piensa en el arte y los artistas: gente vocacional, con plena dedicación y una ética digna del mejor filósofo. Pero además de eso, la ciencia es un trabajo. Es una profesión. Muy poca gente vive de la ciencia, la mayoría lo hacemos mediante ella. Si los orgnaismos públicos, independientes, no pueden proporcionar los fondos para llevar a cabo esa profesión, la tarea recae en la industria privada.

Por supuesto, no pretendo decir que los datos se manipulen o se inventen. Ni que las personas a cargo de esos estudios actúen de forma poco profesional o a mala fe. Pero estoy de acuerdo con unas declaraciones de John Sievenpiper, en las que afirma que «cuando la industria tiene voz y voto en qué investigar, la financiación que proporciona puede conducir a una distorsión de la pregunta científica, provocando así que los resultados favorezcan más el producto o la posición del espónsor».

A este respecto se publicó el año pasado en PLoS Medicine un artículo que demostraba cómo la probabilidad de no encontrar relación entre el consumo de azúcar y la obesidad o el aumento de peso era hasta 5 veces mayor en las revisiones sistemáticas financiadas por la industria 4.

Creo que la participación de fondos privados en la investigación es un inevitable derivado de la imposibilidad (¿?) de sostener la ciencia únicamente con fondos públicos. Pero participación no es control, no es poner condiciones, no es crear conflicto y no es ocultar datos.

Aquí os dejo un interesante editorial de The BMJ sobre el tema: «Big food, big pharma: is science for sale?»

Aquí están los cinco artículos:

  1. Sugar: spinning a web of influence
  2. Sugar’s web of influence 2: Biasing the science
  3. Sugar’s web of influence 3: Why the responsibility deal is a “dead duck” for sugar reduction
  4. Sugar’s web of influence 4: Mars and company: sweet heroes or villains?
  5. Commentary: Sweet policies