Demora de gratificación

Si pudieras elegir entre 5.000 € hoy y 10.000 € dentro de un año, ¿qué elegirías?

Si has contestado lo último, seguramente tienes una capacidad para aplazar la gratificación más afinada que aquellos que han elegido los 5.000 €.

Y según los resultados de un estudio llevado a cabo con chimpancés, publicado el mes pasado en Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences, posiblemente tenga que ver con cómo se comunican tu caudado y tu córtex prefrontal dorsal derecho.

DLPFCCaudEl estudio proporciona la primera prueba en primates (humanos incluidos) de una asociación entre el retraso de la gratificación y la conectividad de la sustancia blanca entre estas dos áreas del cerebro.

Pero antes, ¿qué es eso del retraso de la gratificación?

¿$5 ahora o $20 luego?

Pues poco más que lo que su propio nombre indica: es la capacidad de una persona para desestimar una opción en el momento actual, a sabiendas que en el futuro la ganancia será mayor.

La demora de la gratificación se ha estudiado desde hace décadas, pero quizá los estudios más famosos son aquellos de finales de la década de 1960, con los niños y los marshmallows.

En estos estudios, el psicólogo Walter Mischel dejaba a los niños (uno cada vez) en una habitación amueblada únicamente con una mesa, encima de la cual había un marshmallow. Mitchel les decía entonces que debía ausentarse durante 15 minutos y que, en su ausencia, podían comerse el dulce. Eso sí, si esperaban a que él volviera sin comérselo, en vez de uno podrían comerse dos.

El seguimiento de los resultados (hasta 20 años después) demostró que la capacidad de retrasar la recompensa predecía con éxito ciertas conductas en la adolescencia y la edad adulta. Como, por ejemplo, habilidad de planificación y razonamiento, control de emociones negativas o mejores habilidades de afrontamiento.

El experimento se ha reproducido varias veces. Hace algunos años volvió a gozar de cierta repercusión por la gracia de ver a los niños intentando aguantar la espera.

Así pues, es una cualidad que tiene que ver con (el control de) la impulsividad y la planificación. Puede parecer una cuestión menor, pero no lo es en absoluto. La necesidad de controlar el impulso emocional y conductual es una de las tareas de aprendizaje primarias, y es de gran importancia para el individuo.

En el estudio de Latzman, Taglialatela y Hopkins, utilizaron un protocolo similar. Los autores (véase, sus becarios, casi con total seguridad) entrenaron a 49 chimpancés en la tarea de retraso de la gratificación. Colocaron uvas dentro de tubos transparentes de PVC, cerrados por un extremo y enseñaron a los simios que mayor espera implicaba mayor recompensa (mayor cantidad de uvas).

La elección del chimpancé como modelo de estudio no es aleatoria, ya que se ha determinado que, en comparación con otros modelos, las capacidades de autocontrol de este son las más similares a las de los niños humanos. Además, tanto neuroanatómicamente como en cuestiones de desarrollo neuronal, están muy cerca de los humanos.

Se realizó un escáner de imágenes con tensor de difusión (DTI, por sus siglas en inglés). Este tipo de resonancia magnética permite identificar la localización, dirección y actividad de los axones que conectan las diferentes regiones y partes del cerebro. Los análisis mostraron que la conexión entre las regiones del caudado y el córtex prefrontal dorsal derecho era la protagonista en relación al retraso de la gratificación.

Vista de los tractos de fibras de materia blanca en un cerebro. Las fibras azules representan conectividad arriba-abajo; las rojas, lado-lado; las verdes, anterior-posterior.

Esto tiene sentido, dado que el córtex prefrontal es el principal responsable de la inhibición conductual. Es el que echa el freno, pone en contexto al entorno y ayuda a decidir si el curso de acción inmediato es digno de un cabestro o de un ser humano medianamente funcional. Por su parte, el caudado es una de las áreas subcorticales más implicadas en la conducta aproximatoria hacia estímulos relevantes, como un marshmallow para un niño o una uva para un chimpancé.

Un desarrollo adecuado de las conexiones entre estas áreas tendrá pues que ver con la forma de actuar de aquellas personas que prefieren menos, pero ahora, que tener que esperar para conseguir más.

Aunque queda la pregunta de qué fue antes, la gallina o el huevo: ¿los rasgos de impulsividad favorecen una conectividad deficitaria, o el desarrollo incompleto de esta conectividad es lo que origina principalmente estos rasgos?

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Referencia:

Latzman RD, et al. Delay of gratification is associated with white matter connectivity in the dorsal prefrontal cortex: a diffusion tensor imaging study in chimpanzees (Pan troglodytes). Proc Royal Soc B: Biol Sci, 2015; 282: 20150764. doi:10.1098/rspb.2015.0764

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