Redefinida la estructura de los receptores de adiponectina

Hace años se descubrió que el tejido adiposo no es un simple almacén de energía. Presenta multitud de receptores que le permiten interactuar con otros elementos, secreta sus propias hormonas y forma parte importante del sistema endocrino. Una de las hormonas que se sintetiza y secreta exclusivamente este órgano es la adiponectina.

Funciones en las que participa el tejido adiposo

De las más abundantes en el plasma sanguíneo, su presencia está relacionada con la regulación de la glucosa y la oxidación de ácidos grasos 1. Se sabe también que su concentración es inversamente proporcional al IMC porcentaje de grasa corporal, por lo que suele encontrarse a niveles bajos en personas con obesidad y resistencia a la insulina, como en casos de diabetes tipo 2 2,3.

La adiponectina ejerce su función a través de dos receptores específicos de esta hormona, ADIPOR1 y ADIPOR2, dos receptores que se creían similares a receptores asociados a porteína-G cuya activación resulta en el aumento de actividad de AMPK y PPARα, uno de los mayores reguladores del metabolismo lipídico (a.k.a. “quema de grasas“). Es más, existe evidencia que demuestra una mejora en el perfil lipídico y sensibilidad a la insulina en ratones obesos tras la administración de agonistas de estos receptores 4.

Sin embargo, un grupo de investigadores del Instituto REIKEN publicaron a principios de mes un artículo en Nature en el que demuestran que estos receptores no sólo no son receptores asociados a proteína-G, sino que representan un tipo completamente nuevo de receptor de membrana.

Mediante técnicas de cristalografía, el grupo de Shigeyuki Yokoyama ha logrado descifrar la estructura de estos receptores con una resolución de 2.9 y 2.4 angstroms. Y si esto no os dice nada, sólo mencionar que los átomos se miden en angstroms.

Visión general de los receptores a) ADIPOR1 y b) ADIPOR2 (Fuente: Tanabe et al., 2015)

Visión general de los receptores a) ADIPOR1 y b) ADIPOR2 (Fuente: Tanabe et al., 2015)

En concreto, parece que ADIPOR1 y ADIPOR2 incorporan un ion de Zinc soportado por tres residuos de histidina. Además, presentan cavidades internas de gran tamaño. La función de estos huecos no se conoce todavía, pero los investigadores creen que podrían servir como lugares de entrada y salida para los sustratos y productos de la actividad de los receptores.

Hasta ahora, no se conocía la existencia de receptores con un ion Zinc en su estructura, por lo que su descubrimiento es ya de por sí notable. Pero además, el detalle logrado en la descripción de la estructura de estos receptores abre las puertas de para en par al desarrollo de fármacos con potencial terapéutico para trastornos metabólicos.

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Referencia:

Tanabe H, et al. Crystal structures of the human adiponectin receptors. Nature, 2015; doi: 10.1038/nature14301

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