Macronutrientes: calidad sobre cantidad

El balance energético sigue siendo el gold standard de las directrices para perder peso. La ecuación «Si gastas más de lo que consumes, pierdes peso» es un dogma entre muchos de los que se embarcan en la misión de cambiar su imagen corporal y su salud.

Esto, siendo esencialmente cierto, no es tan sencillo. En otro momento quizá comente con más detalle porqué, pero hoy me quiero centrar en David Raubenheimer y su idea sobre la alimentación y la dieta.

El requerimiento energético de cada persona es mayor o menor en función de diferentes factores. Este gasto es tradicionalmente medido en Kilocalorías (Kcal) o Kilojulios (Kj), unidades de energía. Según la idea anterior, si el gasto es mayor que el consumo, el déficit calórico induce la pérdida de peso. Por este motivo, la estrategia más socorrida en las dietas es calcular el requerimiento energético y reducir las Kcal que se consumen.

Aunque esto es así grosso modo, Raubenheimer afirma que es una visión demasiado simple, y que la idea de asignar valor nutricional a los alimentos en función de su contenido calórico no refleja la complejidad del asunto.

En su lugar, el profesor de la Universidad de Sídney propone que los macronutrientes interaccionan para regular el hambre y la ingesta energética. Los resultados de sus estudios, tanto en ratones 1 como en primates no humanos, muestran que un buen equilibrio entre grasas, carbohidratos y proteínas es más relevante que el consumo energético total.

Curiosamente, esto parece ser cierto incluso en especies tradicionalmente carnívoras, como el visón 2.

En su línea de investigación, plantea que los sistemas apetitivos para los diferentes macronutrientes son distintos. Cuando los sistemas se encuentran nutricionalmente equilibrados, se neutraliza la competición entre ellos, de forma que cuando un sistema está satisfecho, lo están el resto también.

No obstante, parece que existe en los primates una priorización del sistema por las proteínas, quizá debido a la importancia de este macronutriente en la evolución 3.

En uno de sus estudios, por ejemplo, Raubenheimer y colaboradores observaron durante 30 días a un grupo de babuinos asentados en un área próxima a poblados habitados. Analizando la conducta alimentaria de los primates, comprobaron que el aporte energético de proteína se mantenía estable (alrededor de un 20%), a pesar de consumir diferentes combinaciones de alimentos todos los días y diferir hasta cinco veces en el aporte energético total. Esto sugiere que los babuinos priorizan el equilibrio nutritivo sobre el requerimiento energético 4.

Estos resultados se han replicado en otras especies de primates evolutivamente más cercanas a los humanos, como el orangután 5. Concretamente, en estos simios se observó que cuando existen limitaciones a la hora de obtener una dieta equilibrada (por ejemplo, por la disponibilidad de alimentos durante ciertas estaciones), las proteínas son el grupo cuyo consumo se prioriza, aun cuando esto significa consumir en exceso o defecto tanto grasas como carbohidratos.

«What?»

«What?»

Como nuestros primos, parece ser que los humanos priorizamos las proteínas sobre los otros dos macronutrientes. Desafortunadamente, la dieta occidental que tanto ha favorecido la aparición de la obesidad como epidemia presenta una ratio de macronutrientes muy desequilibrada: una presencia excesiva de alimentos altamente procesados, carbohidratos refinados y grasas saturadas, lo que limita de manera considerable la cantidad de proteína en los diferentes productos. Así, coherentemente con la idea de Raubenheimer, el sobreconsumo es una consecuencia lógica de la búsqueda por  lograr una cantidad de proteína adecuada.

Especimen humano tratando de llegar a su consumo óptimo de proteína diaria.

A pesar de que un aporte suficiente de grasa y carbohidratos es necesario para la salud, priorizar las proteínas en la dieta es una forma de contribuir a la pérdida de peso: dado que los alimentos ricos en proteínas tienen por norma general un índice de saciedad mayor al de las grasas y los carbohidratos 6, el consumo energético diario se ve ajustado cuando se prioriza este macronutriente en la dieta.

Como cabe esperar, todos estos resultados deben investigarse con más profundidad, pero desde luego es una propuesta interesante que explica bien el funcionamiento de muchas dietas altas en proteínas.

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