Los días contados

El ADN se compone de combinaciones de cuatro nucleótidos: adenina, guanina, citosina y timina. Para caber (literalmente) en la célula, el ADN envuelve unas proteínas llamadas histonas. Una histona rodeada de su correspondiente sección de ADN conforma un nucelosoma. Estos nucleosomas se organizan y pliegan para formar la cromatina cromátidas», en la imagen), que más tarde configurará el cromosoma.

Situación del ADN dentro de la célula (Fuente: Wikipedia)

Situación del ADN dentro de la célula (Fuente: Wikipedia)

No todos los genes se expresan. Algunos lo hacen bajo demanda, otros están silenciados…Y tan importante es que unos genes se expresen como que otros no lo hagan. Para que esto sea posible, un grupo metilo se adhiere a la base de citosina e impide la apertura de la cromatina, lo que imposibilita el paso a los elementos encargados de leer esa secuencia de ADN y ese gen queda inactivo.

La metilación es un proceso flexible. Como parte fundamental de la epigenética, diversos factores pueden alterar su configuración a lo largo de la vida, lo cual puede desembocar en diversos escenarios 1.

La edad cronológica es la que todo el mundo conoce: el tiempo que transcurre desde el nacimiento, medido en días, meses, años… Por su parte, el envejecimiento, la edad, deja huella en las células. Esta huella se puede medir a través de diferentes biomarcadores, los cuales indican la capacidad funcional de estas células. Esta capacidad funcional es la edad biológica.

Mientras que la edad cronológica es la que es, diferentes variables pueden someter a las células a un estrés adicional que reduce su ciclo de vida normal, incrementando la edad biológica del organismo. Por este motivo, no es imperativo que ambas edades coincidan.

Como los cromosomas, la metilación también envejece. Es más, estudios recientes han podido identificar biomarcadores de edad cronológica observando el nivel de metilación de ADN presente en las células 2. El artículo protagonista de hoy ha dado un paso más al demostrar que también es posible utilizar la metilación del ADN como indicador de la edad biológica.

El grupo liderado por Ian Deary, de la Universidad de Edimburgo, comprobó si las diferencias en la edad cronológica, la edad biológica y la edad de la metilación del ADN eran predictores efectivos de mortalidad.

En un estudio longitudinal, se calculó la diferencia entre la edad de la metilación y la edad cronológica y se comprobó: 1) que más de cinco años de diferencia aumentan un 16% el riesgo de mortalidad por cualquier causa; 2) que este riesgo tiene un índice de heredabilidad de 0.43; y 3) que este resultado es independiente del estado general de salud de la persona, el estilo de vida o incluso, otros factores genéticos como ser portador de variantes concretas de APOE.

Quizá aún estéis a tiempo de ganar unos años cambiando pequeñas cosas 3,4. ¿No vale la pena?

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 Referencia:

Maroni RE, et al. DNA methylation age of blood predicts all-cause mortality in later life. Genom Biol, 2015; 16:25.

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