Tomad y bebed, porque este es el órgano subfornical…

En el blog se habla mucho del hambre. Psicobiología, metabolismo, gestión energética… Lo que no tiene tanta presencia es la sed. Una injusticia que pretendo enmendar hoy con la noticia de que el circuito neural que regula la sed se ha resuelto. En ratones, al menos. Pero es muy posible que el mecanismo de funcionamiento sea igual en humanos, dada la prioridad evolutiva de una conducta como esta. Investigadores del Instituto Médico Howard Hughes han logrado que un grupo de ratones comience a beber de manera automática tras la activación de un conjunto de células, localizado en una región del cerebro llamado órgano subfornical (OSF).

Localización del órgano subfornicular (debajo del fórnix)

Localización del órgano subfornical en cerebro de ratón

Según la investigación publicada en Nature por este grupo, liderado por Charles Zuker, este órgano representa un circuito con dos componentes cuya interacción mantiene un equilibrio bien definido. Dado que la correcta hidratación es un aspecto determinante para la supervivencia de las células, la desregulación de este circuito dispara una señal de urgencia por resolver el conflicto y volver a la homeostasis. Los experimentos analizaron diferentes marcadores genéticos y descubrieron tres tipos de células distintas en el OSF: neuronas excitatorias, neuronas inhibitorias y astrocitos. Observaron que la activación optogenética de las neuronas excitatorias del OSF dispara la conducta de beber de manera dramática (hasta un 8% de su peso, lo que equivaldría aproximadamente a unos 5 litros para los humanos). Y, curiosamente, de manera exclusiva para el agua, tal como parece ante la elección de diferentes alternativas.

«Sólo un poco más…»

Por el contrario, la activación de las neuronas inhibitorias produjo el efecto contrario, incluso en ratones sedientos y deshidratados. Y también de manera exclusiva para el agua, ya que la estimulación de estas neuronas no afectó la ingesta de comida ni preparaciones saladas. Esto resulta especialmente interesante, ya que este mismo grupo fue el que identificó los receptores para los cinco sabores básicos (ácido, amargo, dulce, salado y umami) y mostró que el sistema nervioso desarrolla múltiples rutas de sensación y respuesta a la sal. Entre otras aportaciones, Zuker y colaboradores descubrieron que la sal es atractiva a bajas, pero no altas concentraciones. La sal es uno de los factores más relevantes a la hora de explicar la homeostasis “hídrica”, pero sin la segunda parte de la ecuación, la explicación queda coja. El descubrimiento y descripción de este circuito de la sed aporta esta segunda parte para una comprensión mayor de este mecanismo homeostático. _ _

Referencia:

Oka Y, et al. Thirst driving and suppressing signals encoded by distinct neural populations in the brain. Nature, 2015; doi: 10.1038/nature14108

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  1. Pingback: El cerebro matemático que predice y resuelve la sed - Tercera Vía

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