Nuevo y prometedor fármaco contra la obesidad

A día de hoy, varias páginas se han hecho eco de la noticia de hoy (especialmente bueno me parece el artículo de Juan Revenga al respecto, aquí) . Dado que todas nos basamos en el mismo artículo, lo que vienen a decir los múltiples artículos es básicamente lo mismo.

En mi defensa diré que esta entrada está programada desde el 7 de enero, pero a estas alturas ya se me han adelantado por varios cuerpos.

Eso me pasa por querer dosificar =(

De todas formas, por no desaprovechar el trabajo, os la dejo a continuación.

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La revista Nature Medicine no podría haber escogido mejor timing para incluir en el nuevo número un trabajo que me ha llamado la atención: la aparición de un nuevo fármaco contra la obesidad.

Ya sabéis, «¡año nuevo, vida nueva!» y tal.

Investigadores del Instituto Salk de Estudios Biológicos han publicado un estudio en el que describen el desarrollo de un tipo de fármaco completamente nuevo en la lucha contra la obesidad y los trastornos metabólicos: la fexaramina.

A diferencia de la mayoría de complementos dietéticos del mercado (supresores del apetito, fármacos basados en cafeína, etc), este nuevo compuesto, fexaramina, no se disuelve en la sangre sino que permanece en el intestino. Según los resultados, parece que actúa de forma que engaña al cuerpo para hacerle creer que ha comido, promoviendo la quema de grasa. Su administración ha conseguido detener el aumento de peso, reducir el colesterol, controlar los niveles de azúcar en sangre y minimizar la inflamación en estudios con ratones, causando un mínimo número de síntomas secundarios. Lo que ha disparado su candidatura a la fase de ensayos clínicos.

Concretamente, lo que este fármaco logra es disparar las mismas señales que normalmente ocurren tras la ingesta 1,2,3. Esto lo consigue mediante la activación del receptor farasenoide (FXR).

En los humanos, el FXR se activa al inicio de una comida para preparar el organismo para la entrada de alimentos. Este receptor no sólo libera bilis para la digestión, sino que como factor de transcripción también influye el nivel de azúcar en sangre y facilita la movilización de la grasa para hacer sitio a la ingesta que se avecina.

Imagen del receptor X faraxenoide

Este péptido ya está en la receta de varias compañías farmacéuticas con planes para la obesidad, la diabetes, trastornos hepáticos y otras alteraciones metabólicas 4. Aunque de momento los resultados han venido acompañados de importantes efectos secundarios. Sin embargo, los responsables de este estudio observaron que la fexaramina, cuando es administrada oralmente, permanece en el intestino y evita la aparición de estos efectos no deseados.

Cuando el grupo administró de forma oral diariamente este fármaco a ratones obesos durante cinco semanas, estos dejaron de ganar peso, perdieron grasa y redujeron los niveles de azúcar en sangre y colesterol de forma significativa respecto a los ratones no tratados. Además, registraron un aumento de la temperatura corporal (síntoma de incremento metabólico) y cierta transformación de grasa blanca a parda. Incluso el contenido de la microbiota de estos ratones cambió, aunque estos resultados parecen todavía más preliminares.

Según Ronald Evans, líder del estudio, la fexaramina funciona debido al modo en que el organismo responde a la ingesta de comida. El símil que utiliza el autor para explicar el funcionamiento del fármaco es el de los corredores en una carrera de relevos: si salen todos los corredores a la vez, difícilmente uno alcanzará al siguiente. Debe salir uno antes que otro para pasar el relevo adecuadamente y continuar la carrera. La mayoría de complementos hoy en día se disuelven en sangre y actúan en diferentes órganos de manera prácticamente simultánea. Por el contrario, la fexaramina, al actuar únicamente en el intestino, sería este primer corredor; el primer paso necesario de esta cascada fisiológica.

Que publicaciones como esta aparezcan de la mano junto con las propuestas de año nuevo y la decisión de cambiar los hábitos de vida puede causar cierto recelo. Demasiada coincidencia… Quizá. Pero tan cierto es eso como que los resultados están ahí y que, a tenor de los ensayos preclínicos, parecen prometedores.

Habrá que concederles el beneficio de la duda.

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Referencia:

Fang S et al. Intestinal FXR agonism promotes adipose tissue browning and reduces obesity and insulin resistance. Nat Med, 2015. doi: 10.1038/nm.3760

Un pensamiento en “Nuevo y prometedor fármaco contra la obesidad

  1. Pingback: La pastilla adelgazante española | Como decíamos ayer…

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