Retrogénesis en el Alzheimer y la esquizofrenia

A mediados del mes pasado se publicó un artículo en PNAS titulado «A common brain network links development, aging, and vulnerability to disease» (Dounaud et al., 2014). En él, los autores describen lo que parece ser una red de conexiones entre distintas áreas corticales especialmente vulnerable ante la aparición de algunos trastornos mentales.

El trabajo se centra en el análisis estructural y funcional de la corteza cerebral. Más concretamente, se centra en varias conexiones que se desarrollan durante los últimos años de la adolescencia entre diferentes  áreas del cerebro.  La idea del estudio surge a partir de la hipótesis del envejecimiento cerebral como proceso que imita el desarrollo cerebral, lo que se conoce como modelo de retrogénesis 1,2.

Utilizando una programación guiada por datos, el estudio registró las imágenes estructurales de 848 personas entre 8 y 85 años y realizó un análisis de componentes independientes. Este tipo de análisis permite una descomposición de las imágenes en componentes espaciales, los cuales representan la variabilidad estructural entre sujetos.

Se encontraron dos componentes. El primero, como era de esperar, daba cuenta de una reducción de la materia gris asociada a la edad. Un segundo componente, por el contrario, resultó algo más sorprendente: una conectividad entre diferentes áreas corticales, con forma de U invertida, asociada también a la edad, con el cénit alrededor de los 40 años.

La imagen (Fuente: et al., 2014)

Distribución espacial de regiones corticales conectadas que forman una U invertida en relación a la edad (Fuente: Douaud et al., 2014)

El tipo de análisis realizado permitió comprobar que este componente en forma de campana describía regiones del cerebro sujetas a un desarrollo tardío y una degeneración temprana, por lo que los autores apuntan a que podría ser especialmente vulnerable a trastornos con marcado componente de alteración estructural, tales como la esquizofrenia y el Alzheimer.

Es llamativo que las neuronas de estas regiones sean especialmente sensibles en la esquizofrenia y el Alzheimer, dos trastornos que suelen aparecer en fases completamente opuestas de la vida. No obstante, existen ciertas hipótesis que podrían dar sentido a estos hallazgos. Por ejemplo, ciertos autores consideran la esquizofrenia un trastorno neurodegenerativo en sí mismo 3.

Sin embargo, el estudio hace énfasis en que este hecho no significa que ambas patologías tengan un origen compartido. Más bien se centra en la característica presencia de asociaciones concretas que dan cuenta tanto de eventos problemáticos en el desarrollo como en el envejecimiento cerebral.

Este trabajo es un apoyo importante a la idea de que la neurodegeneración que se observa en patologías como el Alzheimer sigue un patrón inverso a cómo se desarrolla el cerebro. Es más, en estados iniciales de demencia, las capacidades cognitivas suelen ser comparables en muchos casos a las de niños de 11 años, con una regresión crónica que lleva al cerebro a un estado con una capacidad similar a la de niños de 4 o 5 años.

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