Depresión estacional al descubierto

La depresión estacional es un tema peliagudo. Mucha gente parece padecerla, pero a la hora de ponerla a prueba resulta más escurridiza de lo que aparenta. Se podría comparar en cierto modo al síndrome post-vacacional; mucha gente lo sufre, pero no parece estar demasiado apoyado por la evidencia científica.

Es cierto que la luz y las horas de exposición al sol pueden tener un efecto significativo en el estado de ánimo, así como que la terapia de luz resulta efectiva en muchos casos de depresión y que el ritmo circadiano juega un papel importante en la regulación del ánimo en el trastorno bipolar. Pero la mayoría de estudios que prueban esto lo demuestran con personas con problemas identificados anteriormente. La depresión estacional no suele ser en sintomatología tan intensa como una depresión, ni, obviamente, tan duradera. Pero eso no significa que no resulte incómoda, incapacitante y estresante para las personas que la sufren.

Por suerte, un grupo de investigadores de la Universidad de Copenhague parece haber encontrado el correlato neurobiológico tras esta dolencia, que explicaría de forma coherente la etiología del trastorno respecto a lo que se sabe acerca de la depresión.

Según la evidencia recogida mediante la técnica de PET, ciertas personas experimentan durante el invierno un aumento de hasta un 5% en el número de transportadores de serotonina (SERT). Este neurotransmisor participa de forma determinante en la regulación del estado del ánimo. Tanto es así que los antidepresivos más utilizados (como la fluoxetina, a.k.a. Prozac) funcionan bloqueando los SERT, lo que permite que la serotonina esté más tiempo disponible en la sinapsis. Por lo general, la luz del sol ayuda a mantener bajos los niveles de SERT, pero para algunas personas, la reducción de horas de luz dificulta este equilibrio.

Esquema del funcionamiento de los inhibidores de la recptación de serotonina

El punto más interesante de este estudio es que a pesar de que ya se había estudiado el efecto de la luz sobre SERT, es la primera vez que se realiza de forma longitudinal, siguiendo a los participantes a lo largo del cambio de estaciones. El punto negativo, eso sí, es quizá el número de participantes (34), el cual tampoco es para echar campanas al vuelo en cuanto a generalización. Pero teniendo en cuenta que los sujetos procedían de lugares tan diferentes como Moscú, Escocia y Dinamarca, no está mal como punto para seguir investigando el asunto.

3 pensamientos en “Depresión estacional al descubierto

  1. Muy interesante la entrada!! Por añadir algo, más de “mi campo”, decir que el cambio estacional de verano-otoño y también el de invierno-primavera, afectan, como dices, al ánimo con la llamada “depresión estacional”, pero también a otras enfermedades mentales, como el trastorno por consumo de sustancias, en estas épocas las que las recaídas son mucho mayores, o como los trastornos alimentarios, cuando se puede ver mayor agravamiento de algunos síntomas (por citar algunos ejemplos).
    Poderosa serotonina!! 😉

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