Estrés: unos lidian, otros sucumben

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El estrés es un fenómeno complejo. Todas las personas se ven sometidas a estrés a lo largo de la vida, y aunque la respuesta fisiológica, psicológica y conductual están bastante bien descritas, sigue siendo un misterio por qué unas personas son más capaces que otras de enfrentarse a estos estímulos. En un artículo recientemente publicado por un grupo de investigadores del Cold Spring Harbor Laboratory en Nueva York se desentraña la base detrás de esta diferencia; por qué algunas personas son capaces de afrontar el estrés de forma adaptativa, mientras que otros sucumben a él y caen en depresión.

La emoción es una respuesta que los mamíferos hemos desarrollado para lidiar de manera adaptativa con los estímulos del ambiente. Son, básicamente, tendencias de acción que permiten un procesamiento extraordinariamente rápido de las contingencias ambientales para maximizar los beneficios de la conducta. Y requiere que así sea ya que si nuestros antepasados se topaban con algo parecido a una amenaza, no había tiempo de pararse a pensar en si ese estímulo ambiguo se trataba de un verdadero riesgo o sólo era el reflejo de una luz con una silueta parecida a la de un depredador potencialmente peligroso al que tal vez se pudiera evitar si ¡PUM! Muerto.Sin embargo, con el refinamiento del cerebro y la aparición de los grupos, la cooperación y los condicionamientos culturales, el homo sapiens sapiens vio que la respuesta más adaptativa a veces no es disparar primero y preguntar después. El control de la conducta y la regulación emocional son aspectos fundamentales para la adaptación al entorno y la vida en una sociedad basada en normas. Hoy en día, esas condiciones se aplican, y aprendemos a controlarnos y no soltar un guantazo al primero que nos provoca, a calmar el ánimo en situaciones embarazosas, a no reírnos en momentos inadecuados o a retener las lágrimas cuando queremos no derrumbarnos.

Todo esto es posible gracias a la actividad de las neuronas situadas en una pequeña región de la corteza prefrontal: el córtex prefrontal medial (mPFC). Es gracias a esta área que somos capaces de controlar nuestra respuesta emocional y asociar nuestros sentimientos y acciones.

Vista sagital del cerebro con la región del mPFC marcada en verde

Curiosamente, gracias a múltiples estudios de imagen cerebral, se sabe que las neuronas de esta zona se encuentran hiperactivadas en las personas con depresión.

La pregunta que se realizaron los autores del estudio en cuestión es si la depresión es consecuencia de esta hiperactividad, o si por otro casual resulta del cambio en sí de estas neuronas.

Para contestar a la pregunta, los investigadores utilizaron un procedimiento de indefensión aprendida.Este protocolo logra que los sujetos dejen de intentar evitar una contingencia negativa cuando aprenden que nada de lo que hagan cambiará su situación. En clínica, las personas con depresión presentan una conducta muy similar, en laque frecuentemente se observa una incapacidad para iniciar las acciones necesarias para evitar o corregir una situación desagradable. La adquisición de indefensión aprendida en animales es un modelo de depresión ampliamente aceptado en la comunidad científica.

Lo que se observó al comparar la actividad neuronal del mPFC en los distintos ratones es que mientras que en unos ratones la repetición de eventos estresantes provocaba un fortalecimiento de las sinapsis, en otros estas repeticiones conducían a un debilitamiento de las mismas.

Es decir, los mismos eventos estresantes producían depresión en unos y un efecto de resiliencia en otros._

Vista del mPFC y sección aumentada con las neuronas significativamente activadas en los ratones deprimidos. Fuente: Wang et al., 2014

En un segundo estudio, se reprodujo el patrón de actividad neuronal en estos ratones resilientes, modificando artificialmente la respuesta del mPFC. El resultado fue un despliegue conductual completo igual al de los ratones deprimidos.

Los resultados de este estudio no resuelven el problema de la depresión, pero desde luego resultan muy útiles a la hora de plantear estrategias futuras para la intervención y el tratamiento de los síntomas depresivos. Ser consciente no sólo de qué diana es la más conveniente, sino también qué tipo de flecha utilizar aporta una información muy valiosa en la lucha contra este trastorno.

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Referencia:

Wang M, et al. Synaptic Modifications in the Medial Prefrontal Cortex in Susceptibility and Resilience to Stress. J Neurosci, 2014; 34:7485–92.

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2 pensamientos en “Estrés: unos lidian, otros sucumben

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