Revertir el envejecimiento

Todos envejecemos. Y, eventualmente, todos morimos. Es inexorable y diría que casi lo único que todos los organismos de este planeta tenemos en común: desde que nacemos, empezamos a envejecer, lo que inevitablemente terminará en muerte.

Sin embargo, hay quien no se resigna. A lo largo de los siglos se ha intentado burlar este proceso, buscando fórmulas para la vida eterna. Desde la magia, estas historias suenan a fantasía; desde la ciencia, suenan a charlatanería. Sin embargo, es innegable que existe una considerable cantidad de personas convencidas de que es posible frenar el envejecimiento y retrasar la muerte. Y no me refiero a esquivarla 5 o 10 años gracias a la vida saludable, etc. Me refiero a vivir significativamente más tiempo. Al fin y al cabo, se trata de averiguar qué mecanismos son los primeros responsables de este proceso y tratar de neutralizarlos.

Todo esto parece ciencia ficción, y creeréis que estoy meando fuera de tiesto. Para nada. Un equipo multidisciplinar de investigadores ha conseguido revertir el proceso de envejecimiento en ratones, y apuntan a ensayos con humanos a finales de este mismo año.

Mediante la respiración aeróbica, las moléculas grandes se descomponen en otras más pequeñas, produciendo energía en el proceso. Esto ocurre principalmente en la mitocondria. «Principalmente» porque parte de los elementos necesarios para la respiración se encuentran en el núcleo celular, por lo que esta fascinante estructura debe coordinar su actividad con el núcleo para una correcta producción energética.

La función mitocondrial decrece con el envejecimiento, por lo que no es raro encontrar una disfunción en esta estructura en trastornos asociados a la edad, como el Alzheimer 1 o la diabetes 2, 3. Tomando este hecho como referencia y liderados por Ana Gomes, un equipo de investigadores de la Facultad de Medicina de Harvard compraron los niveles de ARNm de núcleo y mitocondria en muestras de tejido muscular de ratones jóvenes (6 meses) y viejos (22 meses). Lo que hallaron fue que mientras los niveles nucleares permanecían más o menos estables entre los dos grupos, los niveles mitocondriales disminuían significativamente con la edad.

Resulta interesante que cambios similares ocurren en ratones que carecen de SIRT1, proteína cuyos niveles elevados se han asociado con la restricción calórica y mayor esperanza de vida 4. Y más interesante resulta saber que estos mismos ratones presentaban niveles significativamente elevados de la subunidad alfa del factor 1 inducible por hipoxia (HIF-1α) en el núcleo.

¿Por qué es interesante? Pues porque aparentemente la comunicación entre el núcleo y la mitocondria, que comentábamos era necesaria para la correcta respiración celular, depende de una cascada de eventos intracelulares que implican a las proteínas recién mencionadas. Parece ser que mientras los niveles de SIRT1 se mantienen elevados, el diálogo mitocondria–núcleo es fluido y se mantiene el envejecimiento a ralla. Sin embargo, llega un momento en que estos niveles comienzan a disminuir 5, dificultando la comunicación entre ambas estructuras. Mendes y colaboradores parecen haber hallado el mecanismo por el que esto ocurre, identificándolo, además, como reversible.

Al parecer, la causa del empeoramiento en la comunicación mitocondria–núcleo se encuentra en un mecanismo alternativo independiente del PGC-1α/β, que inicia un declive en los niveles de NAD+ 6 y facilita la acumulación de HIF-1α ante la presencia de niveles normales de oxígeno, tal y como ocurre en otros procesos celulares patológicos, como por ejemplo el cáncer. El PGC-1α/β es un factor de transcripción que regula los genes implicados en el metabolismo energético.

Voy a intentar explicarlo sin que suene a trabalenguas.


Mitocondria y Núcleo se alían para pedir juntos un proyecto y deciden llamarlo «Energía». Mitocondria pone la pasta, Núcleo el manpower. Para que se pueda llevar a cabo, el proyecto pasa por la comisión PGC-1α/β, que se cerciora de que los recursos de ambos participantes sean adecuados y correctos.

Una característica de Energía es que no es muy de trajinar con gente. Los que empiezan, acaban, por lo que Núcleo ya sabe de antemano los trabajadores que tendrá al principio y final del proyecto. Otra cosa ocurre con Mitocondria, quien ha de solicitar crédito a la caja SIRT1 para que la pasta fluya y el proyecto continúe. SIRT1, a su vez, depende del banco NAD+. Cuando SIRT1 da mucha pasta, el proyecto funciona a plena potencia. Eso sí, aunque importante, NAD+ es un banco pequeño, sometido por tanto a las presiones de los accionistas, representados por el lobby HIF-1α.

Desde el inicio, Energía prometía mucho, pero los accionistas son desconfiados y no quieren arriesgar a invertir en un proyecto joven. Sin embargo, cuando el proyecto crece (y crece bien), cada vez más accionistas deciden sumarse al HIF-1α, lo que genera mucha más presión y provoca que NAD+ no sea capaz de abastecer a SIRT1. Ante esta situación, a SIRT1 le es imposible abastecer más tiempo al proyecto Energía, con lo que dejan de efectuarse pago a proveedores, los salarios dejan de llegar y los trabajadores de Núcleo empiezan a quejarse. Total, que se ensucia la relación entre ambas partes.

Lo peor de todo es que nadie sabe cómo es esto posible, ya que la comisión PGC-1α/β debería estar controlando el asunto continuamente y no permitir que aumente el número de accionistas lo suficiente como para otorgar al lobby HIF-1α el poder de colapsar el NAD+.

Por suerte, lo que la agencia de evaluación Mendes et al. ha descubierto es que existen vacíos legales por los cuales los accionistas pueden entrar a formar parte del HIF-1α esquivando a PGC-1α/β, y han identificado formas de contrarrestarlos.


En una serie de estudios, los investigadores inyectaron a los ratones viejos una molécula (NMN) que aumenta los niveles de NAD+ y comprobaron que el aumento de NAD+ rehabilitaba el deterioro en la comunicación entre mitocondria y núcleo, devolviendo el tejido muscular a un estado similar al de los ratones jóvenes en diferentes marcadores, como inflamación, atrofia o respuesta a la insulina. El tratamiento consistió en dos inyecciones diarias durante una semana.

Es una pena no tener acceso al contenido neto del artículo, porque son resultados muy, muy sorprendentes. Ya no sólo por lo obtenido, sino por lo asombroso del tiempo en que parece haber surgido efecto el tratamiento. No es de extrañar que quieran acelerar el inicio de estudios en humanos cuanto antes. Financiación no les faltará, seguro.

Quién sabe, quizá estemos cada vez más cerca de frenar de verdad el envejecimiento. Sería tan dramático como increíble.

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Referencia:

Gomes A, et al. Declining NAD+ Induces a Pseudohypoxic State Disrupting Nuclear-Mitochondrial Communication during Aging. Cell, 2014; 155(7):1624–1638

4 pensamientos en “Revertir el envejecimiento

    • Hay que tener en cuenta que han logrado revertirlo en tejido muscular. Sin un tratamiento que revierta la neurodegeneración, o la degeneración de otros órganos, de poco sirve tener la musculatura de un chaval de 20. Pero oye, si me dicen que a los 50 o 60 voy a poder mantener el tono que tengo ahora, firmo pero ya.

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  1. “Sería tan dramático, como increíble” y… pienso lo mismo!
    Y supongo que tu “petición de amistad” (curro) ha sido a este grupo… brutalmente interesante! Lo veo!! Da miedo, a veces, cuánto podemos llegar a saber con el estudio de nosotros mismos, y cuánto nos podemos llegar a ahogar con una vaso de agua, sin saber qué hacer con nuestras vidas (y ahora es cuando me he rayao… jajajajaja) 😉

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