Envejecimiento y salud funcional

_

Esta entrada sirve de introducción para un monográfico de cinco entregas acerca del envejecimiento saludable, o envejecimiento y salud funcional. Como muchos sabréis, mi tesis doctoral se enmarcó en el estudio del deterioro cognitivo asociado a la edad. Y aunque pueda sorprender por lo poco popular que es el tema en el blog, es cierto que es uno de los temas sobre los que más me pregunta la gente (mayor) de mi entorno. Así pues, creo que es interesante al menos dedicar una serie de entradas al tema.

En las últimas décadas, el aumento de personas pertenecientes al rango de la tercera edad se ha visto incrementado significativamente. Como consecuencia, es necesaria una búsqueda continua de prácticas y métodos que permitan mejorar las habilidades funcionales de esta población. Hay que tener en mente que la incidencia y carácter crónico de muchas enfermedades y afecciones aumenta en paralelo a la edad, lo que hace prioritario el esfuerzo por mantener la calidad de vida en esta etapa. No obstante, se ha sugerido que evaluar el estado de la salud en la tercera edad no debería basarse únicamente en la frecuencia y/o ausencia de enfermedades, ya que incluso estando enfermas, muchas personas mayores se sienten perfectamente sanas. Esto ha propiciado en los últimos años a que el eje central de los estudios sobre el envejecimiento deje de ser el estado de salud general, en favor de un concepto más acorde a la realidad de a pie: la capacidad funcional.

Entre los instrumentos para examinar la capacidad funcional en la vejez se encuentran la escala de actividades de la vida diaria (ADL), la escala de actividades instrumentales de la vida diaria (IADL) y diversas escalas que miden diferentes aspectos psicológicos y sociales. Así, la capacidad funcional de las personas mayores se puede medir con su propio marco de referencia, en sus propios términos, y no como un valor estático en un espectro de funcionalidad generalizada.

_

Envejecimiento saludable ¡es posible!

Envejecimiento saludable ¡es posible!

_

Se ha definido el estado funcional como la capacidad de una persona para llevar a cabo las actividades necesarias para lograr el bienestar, frecuentemente conformado por el triángulo psico-bio-sociológico en el que todas las personas nos encontramos. Este estado funcional está necesariamente relacionado con la respuesta adaptativa del individuo a los cambios que se producen  a medida que se envejece (cambios tanto internos como externos), y gana importancia a medida que la edad avanza. Así, la estimación que cada persona realiza sobre su propio estado de salud está incluida dentro de esta respuesta, y es también cuantificable mediante las escalas de funcionalidad. Igualmente, estas escalas permiten recoger no sólo los aspectos autopercibidos, sino otros elementos objetivos que son indicadores del estado general de salud de la persona, ya que a pesar de que los procesos de desarrollo aceptan una gran variabilidad individual, pueden verse acompañados de detrimentos en la salud general. Al final, el grado de capacidad funcional informa de hasta qué punto una persona puede desenvolverse de forma autónoma dentro de su propio entorno y la sociedad.

En esta serie de entradas comentaré algunos de los aspectos más relevantes y relacionados con la respuesta funcional en la vejez: el ejercicio físico, algunos procesos psicológicos, las relaciones sociafectivasnutrición y hábitos alimenticios y la personalidad. La idea no es realizar una revisión en profundidad de cada uno de estos aspectos, sino más bien dar una idea general acerca de los mismos, de cómo cambian en la vejez y poner en duda algunas asunciones demasiado extendidas sin mucho fundamento.

¡Hasta pronto!

_

Referencias

  • Baltes MM, Cartensen LL (1996) The process of successful ageing. Ageing Soc, 16:397-422.
  • Otero-Puime A, Zunzunegui-Pastor MV, Béland F, Rodríguez-Laso A, García de Yébenes y Prous MJ. Relaciones sociales y envejecimiento saludable. Fundación BBVA, 2006. Bilbao, España.
  • Giró Miranda J. Envejecimiento activo, envejecimiento en positivo. Logroño: Universidad de La Rioja, Servicio de Publicaciones, 2006. pp.254
Anuncios

2 pensamientos en “Envejecimiento y salud funcional

  1. ¡Estoy ansiosa por leer la entrada centrada en personalidad!
    Sólo una cuestión de concepto, ¿cuándo hablas de tercera edad o vejez te refieres a mayores de 65 años? ¿70? ¿otra edad? ¡Gracias!

    Me gusta

    • El umbral de la tercera edad es un término relativo, claro. Depende de la esperanza de vida de la población en concreto. Pero generalmente, se acepta que la entrada en la tercera edad comienza a los 65 años.

      Esto es estadísticamente hablando, obviamente. ¡Hay gente de 65 años (y más) muy juvenil!

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s