«Ya sé Kung Fu»

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¿Quién no dijo «quiero uno de esos» cuando vio la escena de Matrix en la que Neo aprendía artes marciales en apenas unos segundos conectado a un dispositivo a través de su nuca? Bueno, si vosotros no, yo sí. Todos los días lo pienso: sería bárbaro. Y a pesar de que no creo que me llegue a dar tiempo de verlo, sí parece que no es algo tan descabellado como cabría pensar.

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Neo, después de ser conectado a la máquina fantástica de aprender cosas rápido

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Hace unos días se publicó un trabajo en Journal of Neural Engineering en el que un equipo liderado por investigadores de la Universidad de Southern California lograban aumentar significativamente la capacidad de aprendizaje de primates mediante una prótesis neural.

Por su importancia en infinidad de procesos, la memoria es uno de los fenómenos psicológicos más estudiados. El deterioro de la memoria es uno de los principales problemas en muchas de las patologías mentales más graves hoy en día, así como el motivo principal de queja durante el envejecimiento.

Se sabe mucho de la memoria. Pero no todo. Aún así, algo que se conoce con seguridad es el papel fundamental del hipocampo, y qué función ejerce tanto en la codificación de información como en la recuperación de la misma. En patologías como el Alzheimer, la aparición de los elementos fisiopatológicos más característicos comienzan su andadura en esta región medial del lóbulo temporal, y la pérdida de función en este área es uno de los marcadores principales tanto en el diagnóstico como en el pronóstico de varias enfermedades neurodegenerativas en las que se ve afectada la memoria.

Teniendo esto en cuenta, Hampson y colaboradores plantearon la posibilidad de desarrollar una prótesis neural hipocampal para primates no humanos con el fin de intentar facilitar la codificación de la información 1. Si esto era posible, sentaría las bases para el desarrollo de un dispositivo similar adaptado a humanos, permitiendo mejorar la memoria en situaciones como las antes mencionadas.

Para ello, el equipo entrenó a monos en tareas de memoria de carga reducida, como asociación de parejas de estímulos presentados con un tiempo de retraso entre ambos. Mientras los animales eran expuestos a la tarea, se registró la actividad neuronal de las áreas C1 y C3 del hipocampo. Los datos recogidos fueron analizados mediante una neuroprótesis (MIMO) capaz de extraer los patrones espaciotemporales de disparo de las neuronas durante la ejecución de la tarea.

Lo que estos investigadores encontraron fue que la verificación mediante el MIMO de que los patrones de disparo específicos desde CA3 a CA1 eran determinantes para la codificar con éxito la información sobre el aumento de la complejidad progresiva en la tarea de emparejamiento de estímulos. Más tarde se verificó este hallazgo cuando estimulación del área CA1 mediante inputs a través del MIMO logró una mejora en la progresión de la tarea.

Así pues, estos resultados proporcionan la primera evidencia in vivo de que es posible potenciar el aprendizaje mediante la estimulación eléctrica ejercida por una prótesis diseñada para mejorar y/o reparar el almacenamiento de información en el cerebro de primates.

Os enlazo un vídeo sobre el tema, que plantea también algunas preguntas éticas interesantes (aviso: está en inglés).

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10 pensamientos en “«Ya sé Kung Fu»

  1. Pingback: Quake 2: ¿cómo ayuda al cambio de paradigma en el estudio de la memoria? | Como decíamos ayer…

  2. Pienso en alto (en escrito?):
    En estos momentos la idea me parece muy tentadora. Por favor, ponme una de potenciador de aprendizaje o una de detención temporal pero YA.
    Por otra parte, también me asusta; ¿se igualaría nuestra capacidad intelectual? ¿Serviría sólo para almacenar o también para, digamos, usar y asociar todo lo aprendido?
    De cualquier modo, la palabra es “flipante”. Flipante como a la vez hay gente que consigue que unos monos aprendan más fácilmente con un súperdispositivomegaguay, mientras hay comunidades enteras que no saben leer. El ser humano.

    Bian, out.

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  5. Me acuerdo que siempre dices que «el saber *sí* ocupa lugar». Si la investigación avanza y llega el momento en que una prótesis puede ayudarnos a mejorar mejor… ¿crees que será posible aumentar la densidad de información también?

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    • Fue una de las primeras cosas que pensé. Lo que creo es que no llegaremos a un punto en el que se vea comprometido la capacidad de memoria ni la cantidad de información. Existe una patología que impide que se produzca el olvido. Hay gente que retiene en la memoria información totalmente irrelevante desde hace décadas, con tanto detalle como si estuviera hablando del día anterior. Estas personas no tienen un problema de almacenamiento, ya que siguen memorizando mientras viven, sino de eliminación de información. En un cerebro sin patología, yo creo que esta prótesis no supondría un problema de este tipo.

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  6. uuuufff… no digo que no sea un avance, porque me parece bestial y lo es; y que puede que ayude en patologías concretas, pero… no lo difundas!! No soy partidaria de que recorten más en las escuelas y vayan colocando dispositivos a diestro y siniestro!! Lo que quiero decir es que este tipo de cosas me aterra! Si bien, para mí, la capacidad de aprendizaje es maravillosa y fundamental, y es necesario no parar de ejercitarla, caer, tropezar, y volver a empezar. Somos humanos, con nuestros defectos, y creo que así somos perfectos; así que llámame antigua, pero este tipo de descubrimientos me da mucho miedo… (que no digo (repito) que no sea bestial)

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    • ah! a mí con Matrix, eso no me pasó… aunque la flexibilidad “hacía atrás” de Neo me abrumó y si me decía: ¿y porqué no podré hacer yo eso? 😛

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    • Sin que sirva de precedente, discrepo totalmente de tu opinión en este asunto, jajaja. Siguiendo tu argumento, ¡tampoco debería haber gafas! Creo que como especie no estamos mal, pero distamos mucho de ser perfectos. Obviamente, la tecnología no es buena ni mala en sí; depende del uso que se haga de ella. Y creo que los beneficios de un desarrollo así, frente a los posibles riesgos, valen la pena.

      Pero claro que tiene contenido para un debate ético de los que hacen historia.

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