Peer review y rigor científico

_

Hace un par de días salió una noticia bastante llamativa. Pero antes de entrar en detalle, un poco de contexto.

A la hora de publicar, la mayoría de revistas piden que pagues una cantidad de dinero (entre 1000 y 3000 €, normalmente) para asumir los costes de edición y facilitar el acceso gratuito de tu artículo al público interesado. Esto quiere decir que si tú entras en PubMed y te puedes descargar el artículo, en la gran mayoría de casos es porque alguien se ha hecho cargo del coste. Este gasto lo asume el investigador que pretende publicar el artículo. Eso sí, voluntariamente. Es decir, te dan la opción: si quieres que tu artículo sea de acceso libre, paga; si no, será publicado igual pero quien quiera descargarlo tendrá que apoquinar. Las revistas que más suelen hacer esto son las open access, que no requieren suscripción ni ningún tipo de pago para visualizar el contenido.

Esta práctica, que en teoría está muy bien, viene con un problema intrínseco: ¿quién asegura que un artículo no es publicado únicamente por poner dinero? Según parece, esto es lo que la revista Science ha intentado poner en evidencia. Para ello se envió un artículo fraudulento a varias revistas open access y se comprobó cuántas de ellas rechazaban el paper, cuántas lo aceptaban tras unas modificaciones y cuántas lo aceptaban para publicación sin requerir modificaciones.

Algunas de las características con las que contaba la joyita en cuestión eran: un autor, un centro de trabajo inventados y resultados que no se correspondían con las figuras. Además, para aquellas ocasiones en que se requerían cambios, estos se limitaron a modificar el color de las gráficas y añadir más fotos al manuscrito. Es decir, una cantidad manifiesta de errores flagrantes, fácilmente detectables con el mínimo esfuerzo.

Pues coló.

De enero a junio de 2013 se envió el artículo a 304 revistas. 255 respondieron (sí, a veces las revistas no responden). De estas 157 aceptaron el artículo, varias directamente, otras con modificaciones. , 98 lo rechazaron directamente Lo segundo es lo referente a que 157 revistas lo aceptaron.

Aquí tenéis la noticia: Fake Cancer Study Spotlights Bogus Science Journals

El camino a la publicación

_

Sin embargo, antes de poner el grito en el cielo, algunas consideraciones.

Primero, hay que tener en cuenta la dificultad de las revistas de nueva generación para competir con monstruos editoriales como Science. Teniendo en cuenta que el acceso a los contenidos es por suscripción, la forma más práctica y lógica que tienen las revistas menos populares es convertirse en revistas de libre acceso. Esto puede resultar muy atractivo a algunas personas que estén interesadas en aumentar su CV a golpe de talonario. Como comentaba un usuario en Menéame, esta es una de las posibles causas por las que cada vez más se publican artículos que teórica, experimental y/o metodológicamente no valen ni el papel en el que se imprimen. No hay que olvidar tampoco que a propia Science ha tenido que retractarse en más de una ocasión por publicar artículos que luego se han demostrado falsos.

Segundo punto: ¿a nadie le parece sospechoso que sea Science, una revista de pago, la que orqueste este tinglado y apunte a las revistas “gratuítas” como responsables de la mala calidad de la ciencia que cada día más se publica?

Tercero, el artículo en cuestión se envió a revistas de impacto y open access, pero no a revistas mediocres de pago. Esto, como comentan en la noticia de Menéame, hubiera sido un grupo control estupendo.

Cuarto punto, revistas open access de prestigio, como PLoS ONE rechazaron el artículo sin dudar. Así que una de las conclusiones que se podría sacar del artículo de Science es que la probabilidad de publicación de un mal artículo por parte de una revista depende de la calidad de esta, independientemente de si es de pago o de libre acceso.

Como toque final, os dejo un enlace que detalla en mayor medida todo este asunto: Who does peer review? 

Os comento. Los lugares marcados en rojo son los lugares en los que el falso artículo fue aceptado. En verde son los que rechazaron el artículo. Las líneas unen las localizaciones donde las revistas dicen estar y las localizaciones donde realmente están (según seguimiento de IPs y pagos de publicación). Curioso, ¿no?

En definitiva, y coincidiendo con la opinión de ccares, yo creo que este artículo es una buena muestra de que habas cuecen en todas partes, pero que definitivamente algo está podrido en el mundo de la ciencia editorial. Ya hace años que se alzan muchas (y en ocasiones muy influyentes) voces reclamando un sistema de evaluación por pares completamente imparcial y anónimo. Basta ya de jugar a la política y buscar el lucro por el lucro con la ciencia. Seamos serios. Si no, no sólo pierde la gracia; pierde también todo el sentido.

_

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s