Los mejores (ahora sí) métodos de estudio

Amado y odiado por igual, septiembre es sinónimo de exámenes. Y estos, normalmente, de estudiar. Así que qué mejor forma de estrenar el mes que con una entrada de apoyo a esa gente que ahora mismo está leyendo esto en vez de estar ahí hincando codos, jejeje. ¡Ánimo a todos y todas!

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No cabe duda de que la educación se centra normalmente en qué se estudia (el contenido), pero aprender cómo estudiar es casi igual de importante. No todo el mundo tiene la misma capacidad ni estilo, por lo que cada vez que se acerca el periodo de evaluación, suelen aparecer notificaciones por todas partes anunciando cursos y talleres de técnicas y métodos de ayuda al estudio. Desde hace más de 100 años disciplinas como la psicología cognitiva, la psicología de la educación y la psicopedagogía han participado en la investigación y el desarrollo de un gran número de técnicas distintas de aprendizaje. No obstante, como en tantos otros campos, muchas de estas no sólo no han probado científicamente su validez, sino que son incluso contraproducentes por el tiempo y el esfuerzo que requieren en vano.

Una posible explicación para esto es la enrome cantidad de trabajos que hay al respecto, algo que hace difícil identificar las formas de estudiar más prácticas y ventajosas. Por este motivo, y con el fin de establecer recomendaciones fundadas, en Scientific American se decidieron a realizar una revisión de más de 700 artículos científicos acerca de las 10 técnicas de aprendizaje más extendidas, centrándose en aquellas más fáciles de implementar y más prometedoras en sus resultados.

Tras concluir la revisión, para que una técnica pudiera ser recomendada debía cumplir varios criterios. Por una parte, debía ser útil en diversas condiciones de aprendizaje, como por ejemplo si se trabaja solo o en grupo. También debe poder ser practicada por estudiantes de distintas edades, habilidades y grado de conocimiento previo a la puesta en marcha de la técnica. Además, debía haber sido puesta a prueba en clase u otra situación cotidiana. El método debe permitir dominar varias materias, en las cuales el progreso debe ser evidente, tanto en adquisición como comprensión de conocimientos, e independiente de la forma de evaluación se utilice para ello medirlo. Aparte, los beneficios deben ser de larga duración.

Bajo estos criterios aparecen dos claras ganadoras, con resultados robustos y duraderos, además de ser útiles en muchas situaciones. Se recomiendan tres técnicas más, aunque con reservas, y las cinco restantes (entre las que se encuentran dos de las técnicas más utilizadas por los estudiantes) se quedan fuera de las recomendaciones. A ver qué encontraron…

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1. Autoevaluación.

Técnica conocida por todos y muy versátil, puede implementarse de diversas maneras, es muy útil para consolidar conocimientos y fortalecer asociación entre distintos conceptos. Puede utilizarse prácticamente a partir de preescolar y con todo tipo de información, desde lenguas extranjeras a memorizar componentes de un motor. Se ha demostrado que esta técnica incluso mejora la capacidad de retención de pacientes con Alzheimer. La forma más efectiva parece la forma de exámenes cortos y frecuentes, especialmente cuando se recibe feedback de las respuestas correctas.

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2. Práctica distribuida.

Es común comprimir el periodo de estudio en unos pocos días. Sin embargo, para maximizar los resultados es más práctico distribuir el estudio a lo largo del tiempo. De nuevo, es un método susceptible de implementarse desde preescolar hasta la edad adulta, y no sólo para el estudio de cosas académicas, sino cualquier tipo de tarea.

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3. Interrogatorio constructivo. 

Como criaturas generalmente curiosas, las personas tendemos a hacernos preguntas sobre las cosas. En este sentido, existe bastante evidencia que sugiere que responder a preguntas de «¿por qué?» también facilita el aprendizaje. Con la técnica del interrogatorio constructivo, los aprendices elaboran explicaciones para los distintos hechos, lo cual resulta especialmente útil a la hora de aprender información objetiva, sobre hechos, siendo más efectiva cuanto más conocimiento previo tengas sobre la materia. Los efectos de esta técnica parecen ser robustos en todas las edades. Sin embargo, no está tan claro su efectividad en el aumento de la comprensión de la información adquirida, y parece que no hay resultados concluyentes sobre la duración de su efecto.

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4. Auto explicación.

Explicarse las cosas a uno mismo y repasar el proceso mental por el que se llega a un conocimiento con preguntas como  «¿cómo sé esto?», «¿Qué nueva información aporta esto?» o «¿cómo se relaciona con lo que ya sé?», parece facilitar el aprendizaje de la información que se está manejando. De formas similar al interrogatorio constructivo, la auto explicación puede ayudar a integrar esta nueva información con el conocimiento que ya se tenía. Se ha visto que esta técnica es especialmente útil desde la guardería hasta la universidad y más adelante, aplicable tanto a la resolución de problemas matemáticos como al razonamiento para completar puzzles o el aprendizaje de textos narrativos, e incluso estrategias de ajedrez. En los más pequeños, la auto explicación puede servir también para el aprendizaje de patrones y conceptos complejos. En particular, este método parece mejorar la comprensión y recuperación de la información y la resolución de problemas. Aún así, la mayoría de estudios han medido su efecto solamente minutos después, y no se sabe con certeza si este es más o menos duradero en gente con distinto grado de conocimiento.

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5. Práctica intercalada.

La mayoría de gente tiende a estudiar por bloques: primero una asignatura, luego otra. Sin embargo, estudios recientes muestran que alternar distintos tipos de información o problemas resulta beneficioso para facilitar el aprendizaje. Puede sonar contraintuitivo debido al efecto de interferencia que puede darse al estudiar muchas cosas a la vez, pero parece que cuando los tipos de tarea son similares esta técnica es especialmente efectiva. Quizá sea porque al comparar tareas similares resulta más sencillo ver qué tienen ambas de diferente, lo cual ayuda a recordar. Por contra, la práctica en bloque sí resulta más útil cuando los ejemplos no están demasiado relacionados, ya que se disminuye la probabilidad del efecto de interferencia que comentaba antes.

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Obviamente, ninguna de estas técnicas es la panacea al estudio. Sin embargo, parece bastante seguro que alguien lo suficientemente motivado con el estudio y que sea capaz de implementarlas, se beneficiará bastante de estos métodos. Si alguien pone en práctica alguno y quiere compartir su experiencia, le invito a que lo haga.

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3 pensamientos en “Los mejores (ahora sí) métodos de estudio

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