Muérete de envidia, Charles Xavier

Investigadores de la Universidad de Washington han llevado a cabo con éxito lo que se cree es la primera interfaz no invasiva entre cerebros humanos. El experimento pretendía demostrar la posibilidad de enviar información desde un cerebro a otro, permitiendo así a un sujeto provocar una respuesta voluntaria en otro segundo sujeto mediante comunicación directa cerebro-cerebro. Para poner esto a prueba, diseñaron un experimento en el que ambos sujetos debían resolver una tarea de manera cooperativa enviando una señal válida desde un cerebro al otro.

Diseño de la interfaz cerebro-cerebro (fuente).

La tarea se trataba de un videojuego en el que se debía impedir que un misil cayera sobre una ciudad. Para hacerlo, los participantes debían disparar un cañón situado en la parte inferior central de la pantalla. Si el botón de disparo se pulsaba antes de que el cohete llegara a la ciudad, este se destruía, quedando la ciudad a salvo. En algunos ensayos, aparecía un avión de suministros, obligando al jugador a disparar al misil evitando el disparo sobre el avión.

En la puesta a punto del experimento, se registró mediante EEG la actividad cerebral del jugador 1 (el emisor). Cuando este visualizaba el movimiento de la mano, el ordenador detectaba el patrón de actividad y transmitía a través de internet una señal de disparo a una máquina de estimulación magnética transcraneal (TMS). Esta señal causaba que el jugador 2 (el receptor) moviera la mano hacia delante, pulsando el botón de disparo.

El experimento duró cuatro sesiones de 5 a 7 ensayos cada una. La primera sesión hubo problemas de conexión y tuvo que invalidarse. En las sesiones segunda y tercera, la ejecución del receptor estuvo cerca del 90% de acierto, aunque la del emisor no fue mayor al 50% de acierto. Este porcentaje no puede considerarse mejor que el azar, pero fue atribuido al proceso de aprendizaje para generar la señal apropiada según el tipo de elemento de la pantalla (misil o avión). No obstante, en la última sesión ambos jugadores estuvieron cerca del 100% de acierto en la tarea: 100% de acierto del emisor en el envío de la señal adecuada y un 100% de acierto en el inicio del movimiento tras la estimulación.

Para Rao y Stocco, responsables de este trabajo, los resultados obtenidos sugieren que la información extraída de forma no invasiva de un cerebro utilizando EEG puede ser transmitida a otro cerebro, de forma igualmente no invasiva, a través de TMS. Esta conexión permite a dos personas resolver una tarea de manera cooperativa mediante la transferencia directa de información vía cerebro-cerebro. Según los investigadores, la siguiente fase del estudio implica cuantificar esta transferencia de información utilizando un mayor número de participantes.

Para mí, es espectacular. No sólo por lo simple del diseño, sino porque utiliza dos técnicas bastante extendidas y accesibles (EEG y TMS), una tarea de alta demanda psicológica (resolución de un problema de manera cooperativa) y supone una de las fantasías más antiguas y recurrentes de la ciencia ficción.

Habrá que seguir muy de cerca los progresos de esta gente. Simplemente, fantástico.

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