Habemus doctor (corolario)

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Hacía mucho tiempo que no publicaba ninguna entrada. He querido que la primera (hace unos minutos) fuera algo sencillo, que simplemente expresara ese paso hacia delante en mi andanza por el mundo de la ciencia. Aquí vengo a desarrollar un poco más acerca de ese proceso, así como con alguna que otra declaración de intenciones y actualización, a grandes rasgos, de dónde estoy y qué hago en este momento.

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No voy a entrar en detalles sobre la tesis. Como cualquier persona que haya defendido la suya, o esté en ello, sabe que es frustrante; bonito, enriquecedor, ajetreado, abrumador… Y frustrante. No sólo por las veces que no salen los experimentos, que no encuentras el feedback que necesitas, o que no sabes por dónde tirar. También porque al final, tú eres el primero que ve los fallos que tienes. Si has tenido la suerte de poder formarte correctamente, muy bueno tiene que ser tu trabajo para que lo mires y digas «olé, yo». Siempre queda ese algo resquicio de «me van a fulminar por esto». En mi caso, ese resquicio se había convertido casi en el motor del proceso. Eso, sumado a que todos sabemos cómo funcionan las cosas en este país, hizo que la tesis me dejara un sabor agridulce.

Por suerte, los ánimos externos no decaían, y junto con mi resignación final y el apoyo de muy buenas personas, me convencí de que tal vez sí tuviera un trabajo digno. Al parecer, no fui el único que lo consideró. Y yo que me alegro, oiga.

Como es comprensible, una tesis quita mucho tiempo de muchas otras cosas. Cuando uno no es un mago de la organización ni tiene una mente preclara, tiene que priorizar qué cosas vana  verse relegadas hasta que todo acabe. Sobre el blog, llegué a pensar que ese relego llegaría a ser sine die. Alguna entrada suelta, apuntando que sólo estaba en hibernación, pero poco más. En este punto, con la tesis terminada, intentaré retomar un ritmo más o menos normal de entradas.

De todas formas, no es que agosto sea un mes muy productivo. Pero el hecho de tener vacaciones y que no hay nada concreto más allá de verano, seguramente ayude a la dinámica. Y digo que no hay nada concreto porque mi contrato termina a finales del mes que viene, y no parece haber de momento ningún atisbo de cambio. En este punto, soy carne de postdoc y así estoy actuando. Pero tal y como están las cosas, de momento la respuesta sigue siendo la misma en todas partes. Tengo esperanza, pero tampoco puede uno evitar sentirse un poco a la deriva. Quien siga el blog de hace tiempo, sabrá que pasó algo parecido hace unos años, y al final, a última hora apareció una oportunidad por la que ahora soy doctor. Si tengo que esperar a estar al borde para que surja algo con un resultado equiparable en términos de beneficio profesional, firmo ya. Pero como comento, está en el aire la cosa.

Por mi parte, de nuevo, intentaré aparecer con más asiduidad. Pero de momento sólo queda esperar y no decaer. Como dice el dicho, «la paciencia es la madre de la ciencia».

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2 pensamientos en “Habemus doctor (corolario)

  1. Grande Ernie! Nos alegramos un huevo de tus éxitos aunque no estemos ahí para celebrarlos!

    En la próxima tesis te prometo contestar a los e-mails! Jaja

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  2. Lo dije ya, y lo repito, tendrías que ver lo orgulloso que me siento por ti.
    Pero ahora di la verdad, lo de doctor es porque a la hora de convertirte en superheroe (o supervillano) suena mucho mejor llamarse “Doctor Octodón” o algo así verdad? XD
    Un abrazo muy fuerte bro, espero verte pronto, que hay muchas ganas

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