Ojalá aquí Ron Harper…

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Quien siguiera la NBA en los ’90, sabrá por qué lo digo. Ron Harper fue el base de los Chicago Bulls durante el segundo three-peat de los Bulls de Jordan et al. Andrés Montés (GRANDE), en su genialidad, le apodaba «la intendencia». Recuerdo perfectamente ese «Balón para Ron Harper, la intendencia: albañilería, fontanería… Todo a su servicio». Pues bien, ojalá estuviera hoy aquí Ron Harper. O, mejor dicho, ojalá hubiera estado aquí anteayer.

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Wish you were here, bro…

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Para quien no me siga en Twitter (pocos de los que leéis esto, imagino), os comento la odisea que he sufrido durante estos tres días con la fontanería. Y sigo sufriendo, he de decir, ya que esta entrada la estoy escribiendo mientras el fontanero ha efectuado su enésima salida a por no-sé-qué-coño-de-pieza-ni-me-importa.

Hace dos días, harto de que el desagüe del lavabo no tragara agua, decidí intentar desatascarlo. Tras eliminar cientos de kilos de un material no identificado, seguía sin desaguar. Me agaché y pude observar cómo la tubería estaba…, digamos, torcida, y la unta de plástico no hacía contacto. Cuando intenté apretar la rosca, eso terminó por joderse y ya no sólo no tragaba agua, sino que además, la poca que caía, se salía por el sifón.

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Sifón. El meollo.

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Llamé a un fontanero con el que quedé al día siguiente. No vino él, sino su compañero. Aseguró que sería cosa de 20 minutos.

Veinte minutos, mis cojones.

Después de desmontar toda la instalación, se percató de que el problema era la tubería que conectaba a la pared, que estaba comida literalmente por la cal. Pues nada, quedamos para el día siguiente; él se llevó las piezas viejas para comprar unas iguales e instalarlas «en menos de 20 minutos».

Al día siguiente (ayer), bajé a toda leche de la Universidad para llegar a tiempo a la cita, pero cuál no fue mi sorpresa que oh, vaya, las piezas estaban equivocadas. Volvemos a quedar para el día siguiente (hoy), yo ya con cierta malahostiedad encima.

Al llegar hoy (otra vez con prisa), lo primero que le pregunto es por las piezas. Me asegura que sí, son las correctas, que en menos de 5 minutos está hecho. «De pila máster —pienso–. Así me da tiempo a volver y reunirme con la jefa para algunos asuntos que me tienen bastante mosca».

En cuanto se pone a sacar las piezas e intentar montarlas, la primera en la frente: son las piezas correctas, pero la tubería que va conectada a la pared es demasiado larga, hay que cortarla. Me dice que se tiene que ir a casa a por la radial. Son las 14:50. Una hora después viene con la radial. Corta y pega. Empieza a resoplar, y yo a ponerme nervioso.

(Super Mario) — «Se ha roto la junta esta de goma, la que evita que se salga el agua

(Yo, manteniendo la compostura como puedo) – Pero… ¿Cómo que se ha roto? ¿Cómo se ha roto?

— Pues… no sé. Se ha roto, mire.

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Super Mario the plumber
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Me pregunta si conozco alguna ferretería abierta por aquí cerca. Le digo que no. Parece que le da igual y va decidido a encontrar una. Sale y no sé cuánto va a tardar en volver, pero me resigno a que tal vez ya no suba de nuevo a la Universidad. No obstante, para mi sorpresa, vuelve antes de diez minutos, y dice que con cinta se puede arreglar. Lo prueba. No se puede arreglar. Le digo que da igual, que recoja y se pire, que llamaré a otra persona. Me contesta que aún así, habré de pagar el material. Como para ese momento he asumido que no volveré al laboratorio, y que por todo esto no me va a cobrar de más, le digo que vale, que si encuentra una junta nueva la traiga, la instale, termine y se vaya a tomar por culo (esto último, no, obviamente). Y así lo hace. Vuelve con la junta de plástico y la coloca. Son las 17:55.

Estoy satisfecho porque veo que por fin esto acaba. FAIL. Sale agua de la pared. Tras varios minutos intentando  solucionarlo, decide que la única forma de arreglarlo es con silicona. Y se va a por silicona.

Así que aquí estoy, a las 18:26, esperando a que el fontanero termine un trabajo de 5 minutos que comenzó hace 3 días.

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3 pensamientos en “Ojalá aquí Ron Harper…

  1. Dioooooosssss!!! Tío, menudo infierno! Espero que esto te consuele, para la próxima vez que necesites fontanero:

    Miércoles: nos damos cuenta de que el grifo de la cocina pierde agua por su base. Se le llama, y quedamos para el viernes, para evaluar la situación.
    Viernes: llega, evalúa, nos arregla la alcachofa de la ducha que hacía bífidos, y se va. Quedamos para el próximo miércoles.
    Miércoles: llega, y en una hora lo arregla todo.

    Ha necesitado más tiempo… pero se ha pensado bien qué necesitaba y qué no!

    Espero que a la próxima te toque alguien más competente man

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  2. Ya sé por qué te caen bien los electricistas… ¡por eliminación! 😛

    Ánimo bro, que este es de los pocos inconvenientes de vivir en tu propia casa. A mí me ha recordado a cuando en Suiza tuvo que venir un carpintero para reemplazar todos los pomos de la casa y lijar las puertas. Mil horas y un día de baja porque no se aclaraba, y lo poco que se aclaraba sólo sabía decírmelo en francés (a quién se le ocurre).

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