Echar de menos

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La cosa es simple. Es simple porque a todos nos pasa alguna vez. Echar de menos. Pero no resulta sencillo, aún así, ni explicarlo ni sufrirlo. Porque se sufre, claro está; no es una sensación agradable. Últimamente, a mí me pasa mucho. Supongo que es normal, dado que ahora vivo, por una parte, a 365 km del lugar donde me gustaba hacer tantas cosas y la gente con la que me gustaba hacerlas, y por otra, en el punto medio entre dos de las personas más importantes para mí.

Echar de menos implica crear un vínculo con aquello que se extraña. Vínculos que se forman con la experiencia y con ella se mantienen, que se sientan sobre unas bases de rutina y dinámicas determinadas, que se sienten raros cuando un elemento de ese esquema varía de forma drástica. La mayoría de las personas, aunque alguna vez en su vida han echado de menos algo o a alguien, no se paran a pensar que tiene poco que ver con la independencia.

Espera. Voy a replantear esto.

A veces tendemos a pensar que cuanto más independiente es uno, menos motivo tiene para echar de menos. Se podría decir que la independencia es la facilidad para valerse por uno mismo en distintos aspectos de su interacción con el entorno. Asociamos la independencia a la capacidad para asumir y adaptarnos a la soledad. Se es independiente cuando no se necesita de otro para llevar a cabo los propios objetivos, cuando se es capaz de funcionar solo.

FALSO.

Ser independiente es ser capaz de tomar tus propias decisiones de manera que nada coarte tu elección. Pero eso no implica en absoluto no poder pedir ayuda cuando se necesita, no poder necesitar estar con alguien, no querer formar parte de algo. Ser independiente es ser tener la capacidad para superar un obstáculo valiéndote tú mismo de las herramientas que tengas a tu alcance. Y no nos confundamos, pocas cosas son tan difíciles como pedir ayuda y pocas tan gratificantes como poder darla. La independencia, para mí, es radicalmente opuesta a la soledad, ya que si, al menos en mi opinión, es una cualidad necesaria para ser feliz, no se puede ser feliz solo.

Una mejor amiga tiene una frase: «hay que querer». Y si bien se puede interpretar como voluntad, yo prefiero entenderla como afecto. Y para querer, se necesita tener a alguien a quien querer.

Yo quiero a mucha gente, pero no están aquí. Y aunque estoy muy contento en Murcia y la gente con la que estoy es de lo mejor que me podía haber encontrado, no puedo evitar echar de menos muchas veces.

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3 pensamientos en “Echar de menos

  1. Aysss….que complicado es todo…!!! Ánimo Er, que en nada estarás por aquí again y ya sabes que no te libras de una visitita (avisada con antelación, claro) 🙂

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  2. aaaaay!! cuánta nostalgia… me has puesto los pelos de punta!
    solo te faltaria añadir que seguramente el hecho de que eches de menos a alguien esta relacionado directamente con que ese alguien te eche de menos a ti (aunque en las rupturas un eche de menos porque preferiria que no existiera tal ruptura y otro pueda echar de menos las cosas más banales…). Pero disfruta de Murcia, porque en ná estas de vuelta por estas tierras y echarás de menos a la gente que se quedé allí del peazo grupo en el que estas!! ánimoooooo!!!

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