La psicosis de un neurocientífico

Gracias a Mind Hacks, acabo de leer un artículo bastante chulo. Lo sé. Sé que debería estar haciendo estadísticas y escribiendo sobre la modulación del etanol sobre el sistema opioide endógeno. Pero como el cartero que espera a que habrán la puerta cuando llama, me entretengo mirando las flores del suelo.

El artículo en cuestión es de una revista llamada Schizophrenia Bulletin. Es una revista bastante curiosa, en tanto que no sólo publica artículos de investigación y revisiones relacionadas con la esquizofrenia, sino también escritos de propios enfermos que envían sus impresiones, experiencias, etc., desde el otro lado del trastorno. El caso que os cuento me ha llamado la atención porque es el relato de la psicosis en primera persona de un neurocientífico titulado en la Universidad de British Columbia.

Es tan jodido como tremendo encontrar casos así. Al menos para mí. Hacen que tomes perspectiva. Las personas tenemos un sesgo en el procesamiento de información que provoca lo que se llama exceso de confianza. Es necesario, ya que si fuéramos capaces de realizar análisis críticos en absolutamente todas las circunstancias en las que nos tenemos que enfrentar a algún obstáculo, la mayoría de veces no haríamos nada. El exceso de confianza facilita ese empujón que los “y si…” tantas veces nos frena. Otro problema es cuando el exceso de confianza lleva a la temeridad, o directamente a no ser capaces de analizar racional y coherentemente las alternativas.

En fin, que me voy por las ramas. He traducido el artículo por si le interesa a alguien.

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Estaba inundado en un mar de irracionalidad. Las voces se arremolinaban a mi alrededor, enseñándome su sabiduría. Su sabiduría era el Significado Profundo, y yo me esforzaba por entender. Me contaron sus secretos y puntos de vista, pieza por pieza. Poco a poco, todo empezaba a tener sentido. Sabía que no era una ilusión, en contra de lo que decían los médicos.

“Erin, usted es científico”, comenzaron. “Es inteligente y racional. Dígame, entonces, ¿cómo puede creer que hay ratas dentro de su cerebro? Son simplemente demasiado grandes. Además, ¿cómo iban a entrar? ”

Tenían razón. Acerca de que era inteligente, quiero decir. Yo era, después de todo, un estudiante graduado en neurociencia por la Universidad de British Columbia. Pero, ¿cómo podían relacionar esa racionalidad con la lógica del Sentido Profundo? Por el Sentido Profundo se debía que las ratas se habían infiltrado en mi sistema y vivían en mi cerebro. Roían sin cesar mis neuronas, causando una degeneración masiva. Esto era especialmente molesto para mí, ya que mi trabajo en neurociencia dependía de una mente aguda.

Las ratas pasaban importantes periodos de tiempo  consumiendo materia cerebral en el lóbulo occipital de mi cerebro. Por mis estudios, sabía que se trataba de la corteza visual primaria. Y, sin embargo, no experimentaba déficit visual. Obviamente, razoné, tenía un cerebro muy singular: era capaz de regenerar una gran parte de mi sistema nervioso central, y de hacerlo muy rápidamente. Me relajé un poco, pero no del todo. Seguramente nada bueno podía venir de tener ratas alimentándose de las células de mi cerebro. Así que busqué medios para librar a mi cuerpo de ellas. Las sangraba a través de cortes autoinfligidos  y golpeando mi cabeza hasta hasta sangrar. Continuamente, mantenía mi cerebro activo, electrocutando las ratas que resultaban estar dándose un festín con mis neuronas activas.

– ”Como neurólogo, ¿cómo puede creer todo esto?” Preguntaron los médicos.
– ”Debido a que todo es el Significado Profundo”.
– ”Pero no tiene sentido. Es irracional. Usted seguramente sabe eso.”
– ”Debido”, le respondí de forma deliberada, como si hablara a un niño. ”El Significado Profundo va más allá de la lógica científica.” ¿Qué otra cosa podría ser cierta? Yo sabía todas las limitaciones lógicas de mis ideas, pero también recibía esos intensos mensajes de que las ratas y mi cerebro regenerándose eran igualmente ciertos. Por lo tanto, racionalmente concluí que una se superpuso a la otra. Aún así, aún podía utilizar algo de mi comprensión científica para hacer frente a lo que el Significado Profundo había impuesto sobre mí. Al igual que la electrocución: yo sabía que cuando las neuronas son activadas, transmiten señales usando una corriente eléctrica. Por lo tanto, pensé que, dado que las ratas eran tan pequeñas, del orden de una neurona de tamaño, experimentarían la electricidad de forma violenta y quizá fatal.

Mi comprensión de la regeneración de mi cerebro se basaba igualmente en el conocimiento biológico. Si una función como la vista no se ve afectada a pesar de una pérdida de células significativa, hay dos explicaciones posibles: las células restantes pueden realizar compensaciones por los daños, o hay una rápida regeneración. Mi mente lógica me dio estas posibilidades y, a continuación, el Significado Profundo procedió a informarme de cuál era cierta. Así me enteré de que formaba parte de un gran experimento. Como en la comunidad científica no se conocía ningún otro caso de esa capacidad de regeneración cerebral , había mucho interés en el estudio de la mía. Científicamente, sabía que un control adecuado de mis capacidades era de inmenso valor, y por eso no me opuse a los aspectos más molestos del Gran Experimento, como una dieta restringida a los alimentos con Significado Profundo, como las zanahorias (un coche pudre el medio ambiente), cereales (a “ver” lo que es real)*, o las cookies que, a diferencia de las coffe shop, son conocidas como ”Locura matutina” o ”Gloria matutina” (lo que algunos -es decir, los médicos- llamaron locura, era en realidad mi gloria).

Las ratas no fueron la única cosa que me molestó. Mi vecino del otro lado del callejón me espiaba continuamente. Por las voces y el Significado Profundo me enteré de que quería matarme. Asustado, puse cortinas oscuras. Dormí bien esa noche, pero desperté con una terrible verdad: la noche anterior había entrado en mi habitación, y había instalado un sistema de seguimiento en mi abdomen. Ahora podía seguirme por todas partes, se acabó lo de esconderse.

Los médicos se aferraron a esta historia, ansiosos por mostrar la irracionalidad de todo esto. ¿Cómo podía haber entrado? Mi puerta y ventanas estaban cerradas, y no había señales de deterioro. Respondí desde el Significado Profundo, que me lo había revelado.

– ”Se atomizó.”
– ”Atomizó?”
– “Sí. Ya sabes, cuando desmantelas algo en sus átomos componentes, estas diminutas piezas pasan a través de la barrera y se vuelven a montar de nuevo en el otro lado”.  ¿No tienen algunos conceptos de física similar?
– ”¿Y el rastreador en el abdomen?”
– ”Atomización de nuevo. De lo contrario habría una incisión”, razoné de forma racional. Pero los médicos concluyeron de manera diferente. Delirio y paranoia fueron sus palabras, sus explicaciones.

Y hay muchas historias de este tipo. Cada vez, estaría en condiciones de apreciar las cosas desde dos perspectivas: mi lógica científica y la explicación del Significado Profundo. Como los médicos dirían, corresponden a la racionalidad y la irracionalidad, respectivamente. Pero, dada la información que recibía de las voces (“alucinaciones auditivas”, dicen los médicos) y los sentimientos de inmensa verdad del Significado Profundo, estaba, de hecho, luchando por preservar mi racionalidad frente a lo irracional. Yo valoraba tanto mi mente lógica que cuando comenzó a ser cuestionada por las alucinaciones esquizofrénicas, delirios y trastornos de la atribución de significado, usé todo lo que estuviera a mi disposición para tratar de averiguar cuáles eran las explicaciones más racionales. Yo anhelaba la racionalidad, y la racionalidad era para mí tomar todas las pruebas y llegar a conclusiones. Incluso si no se ajustaba a las ideas de los demás sobre lo que era racional, estaba luchando por mantener, al menos, la integridad de mi propia racionalidad.

Los antipsicóticos han ayudado a distanciarme de las voces y el Significado Profundo. Aunque nunca dejaré de pensar en ello como irracional, soy consciente de que han influído en mis ideas sobre la irracionalidad, y en mis acciones en respuesta a ella. He llegado a creer que para comprender verdaderamente los demás, sean esquizofrénicos o de otra manera, no sólo tenemos que descubrir sus pensamientos, sentimientos y acciones, sino que tenemos que intentar entender cómo conectan estos en una estructura coherente, y reconocer que, sin importar lo que esta estructura parezca, es el producto de una mente racional.

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Erin Stefanidis (2006) Being Rational. Schizophrenia Bulletin; 32(3): 422–423

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*Nota: en inglés, zanahoria es carrot (car-rot, coche-pudrir), y cereales es cereal (c -see- real, ver-real)

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10 pensamientos en “La psicosis de un neurocientífico

    • Pienso que en su momento tuvo interés, pero que actualmente, con el avance de la ciencia y otras aproximaciones y descubrimientos, apenas acierta al acercarse a las causas de la psicosis. Muchas palabras, muchas ideas, pero nada de evidencia experimental.

      Gracias por pasarte y comentar =)

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  1. Bueno, Arny, no me hagas mucho caso, sólo son teorias.

    Por lo menos le das un uso a tus ratas, creas literatura; que no es poco. Enhorabuena Arny. Resulta un tanto alquimico,¿no crees?

    O como decia Nietzsche en una de sus cartas a su amigo: “O hago oro con esta mierda, o estoy perdido.

    un saludo

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  2. Una alergia contiene simtomas, pero la emocion que la causa está oculta de forma simbolica en lae esencia del objeto (leche, cluten, abejas, polen,,,) que lo causa. Te expongo este ejemplo como analogia. Lo que genera la continuidad de la alergia es el comflicto, no el objeto; el objeto solo es el medio para dar cobijo al fenomeno.

    saludos

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      • Es un simbolo, debes de simbolizar el sintoma. Lo que sientes, la emoción es real; la fantasia, lo imaginario, no. Las ratas que entran en tu cerebro es simbolico, es la forma de hablar del inconsciente.

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      • No estoy nada seguro de eso, Ricardo. Una alucinación puede ser muy vívida, y no tiene por qué tener sentido más que para la persona que la sufre. Para alguien que alucina, el objeto de su psicosis es tan real como todo lo que nos rodea a ti y a mí cada día. No creo que tenga que ver con la manifestación del inconsciente. Por lo menos, no conozco nada publicado que indique esa relación.

        Un saludo y gracias por pasarte por el blog! =)

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