El futuro está aquí (V)

Lo primero, disculpas por el desliz de la semana pasada. No hay excusa. Sé que algunos no habréis podido dormir dado el grado de éxito de la sección XD. Espero que me perdonéis =b.

Sin más, esta semana:
1. Ultrasonidos anticonceptivos.
Uno de los factores necesarios para la buena producción de esperma es la temperatura. Los testículos necesitan un ambiente más frío que el resto del cuerpo para funcionar bien (de ahí el escroto). Una exposición de más de 35 ºC supone la muerte de estas células.
Uno de los métodos para producir calor más sofisticados es el ultrasonido. Se ha demostrado que dos sesiones a determinada temperatura controlada, separadas por 48 horas pueden producir una esterilidad temporal de hasta 10 meses, siendo el efecto totalmente reversible.
Este podría ser en el futuro una solución bastante útil como sustituta de la vasectomía. Aunque aún falta bastante por investigar. Y, dado que ahora es posible fabricar esperma en el laboratorio, tampoco da la impresión de que sea una empresa muy rentable a largo plazo…
2. Logrado el primer condensado Bose-Einstein con átomos de Calcio.
El premio Nóbel Ketterle definió como una “crisis de identidad” de los átomos el hecho de que si los átomos son capturados y se disminuye su temperatura cerca del cero absoluto, se condensan de la misma forma que el vapor se condensa en agua, lo que los lleva a un nuevo estado (estado fundamental) que los hace indistinguibles. Este estado de agregación es lo que se conoce como el condensado Bose-Einstein.
Por primera vez se ha conseguido producir un condensado de Bose-Einstein a partir de un átomo de Calcio. La utilización de Calcio (un alcalino terrestre) aporta un nuevo potencial en la la precisión de distintas mediciones, como la determinación de campos gravitacionales.
Los patrones de onda de los condensados Bose-Einstein, cuando están excitados, son muy reactivos al entorno. De este modo, investigando estos patrones es posible producir sensores interferométricos áltamente reactivos, como campos magnéticos, gravitacionales…
3. Usar basura para recuperar Uranio residual.
Utilizando de bacterias e inositol fosfato (también llamado ácido fítico), investigadores de la Universidad de Birmingham han recuperado uranio de las aguas contaminadas de las minas de uranio. Y la misma tecnología podría usarse para limpiar residuos nucleares.
La bacteria utilizada es una vieja conocida, la E. Coli, la cual rompe la fuente del inositol fostato dejando libres las moléculas de fosfato. Este fosfato se une al uranio formando un precipitado de uranio-fosfato en las células bacterianas, que pueden ser recogidas y recuperar el uranio.
La recuperación de uranio mediante métodos similares se ha descrito desde 1995, sin embargo, esta nueva técnica ha permitido abaratar el coste de 0,211 libras/gr. a 0,09 libras/gr. Además, abre las puertas a nuevas investigaciones sobre la posibilidad de la utilización de agentes biológicos como limpiadores de residuos radiactivos peligrosos. Y, por otra parte, todo lo que sea ahorrar en estos tiempos…
4. Criaturas cuánticas nacidas del laboratorio.
El estado de superposición cuántico no ha podido llegar más allá de aplicarse a objetos mayores que algunas moléculas concretas. Esto es porque, según el principio, cualquier contacto con el “mundo exterior” determina uno u otro estado. Este “mundo exterior” puede reducirse a simples moléculas de aire, e incluso fotones. Lo que hace imposible aplicarse a, por ejemplo, animales, humanos… Sin embargo, en el Instituto Max Planck de Óptica Cuántica, en Alemania, intentan demostrar cómo podría ser posible lograr un estado de superposición con estructuras biológicas más pequeñas. En concreto, el virus de la gripe, el cual presenta la ventaja de que puede sobrevivir en el vacío.
La forma en que intentan llevar esto a cabo consiste en la fijación del virus mediante dos rayos láser. En el punto en el que se cruzan se crea una “cavidad óptica” capaz de contener al virus en su sitio.
Ajustando la frecuencia, se puede conseguir que los fotones del láser absorban la energía de vibración del virus hasta que llegue a su estado de energía más bajo. En este estado fundamental, el virus está listo para la superposición.
Dado que un fotón es una entidad cuántica, el envío de un fotón láser debería poder reflejarse y transmitirse a la trampa, colocándola en una superposición. Al afectar al virus, lo fuerza a esta superposición, tanto de su estado base como de su siguiente estado de energía vibratoria. Ahora, el virus debería estar haciendo dos cosas distintas a la vez (tal y como se plantea en la idea del gato en la caja).
La idea es poder repetir el experimento con un “oso de agua“, capaz de soportar el vacío durante varios días.
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