El futuro está aquí (II)

Segunda entrada de El futuro está aquí.

1. Ratones mutados no engordan.
Sin un gen determinante para la respuesta del sistema inmune, los ratones no almacenan grasa, sino que la queman.
Se trata de un gen que ayuda en la regulación de la inflamación e impidiendo que las células de grasa malgasten energía. Cuando este gen, I kappa B kinasa epsilon (IKKe), no está activo, los ratones convierten una dieta rica en grasas en calor, en lugar de almacenarla. Si el gen funciona en los humanos de la misma forma, podría ser un nuevo objetivo para el tratamiento contra la obesidad, reduciendo el riesgo de aparición de la diabetes tipo II y otras enfermedades asociadas al sobrepeso mórbido.
Lo que ocurre, al parecer, es que la falta de este gene incrementa la producción de una proteína quemadora de energía (UCP1) que se encuentra en las mitocondrias. Un exceso de UCP1 provoca que las células de grasa quemen más energía y la liberen en forma de calor.
Sin embargo, la falta de este gen también tiene consecuencias. Algunos estudios previos han mostrado que los ratones carentes del IKKe son más susceptibles de infecciones virales mortales. Los responsables del hallazgo, no obstante, aseguran que los fármacos antiobesidad no llegarían a inhibir por completo el gen, sino que dejarían lo suficiente para que el efecto se produzca sin mermar el sistema inmune.
2. La bici del futuro.
Han diseñado un nuevo tipo de vehículo motorizado para la ciudad. Podría decirse que es una especie de evolución de la bicicleta. El video que pongo muestra el prototipo. Ahora, imagino que hará falta alguien que compre la idea y esté dispuesto a comercializarla y publicitarla.
3. Microprocesador que funciona con aire.
Se ha desarrollado un microprocesador que funciona exclusivamente mediante soplos de aire. Al parecer, este dispositivo configura el código binario identificando como “0” las entradas de aire y como “1” las expulsiones.
Cada válvula neumática actúa cambiando la presión en una pequeña cámara situada bajo el canal de aire, separada del circuito mediante una membrana impermeable. Cuando la cámara más baja se llena, la membrana empuja hacia arriba y cierra la válvula, impidiendo que la señal binaria fluya a través de uno de los dos cruces del procesador, obligándole a tomar la otra vía.
Pero el procesador por aire es más que una curiosidad tecnológica. Según sus creadores, tiene el potencial para mejorar dispositivos de automatización de complejas tareas químicas, mejorar los test de diagnóstico, secuenciación de ADN y otras tareas de laboratorio.
(Lo podéis ver aquí)
4. De tres a cuatro compartimentos.
Parece que se ha identificado el gen que determina la configuración del corazón en cuatro cavidades.
Hace tiempo que se sabía de la importancia para los mamíferos y las aves de un gen (TBX5) activo durante el desarrollo del lado izquierdo del corazón (concretamente, donde los ventrículos se forman), pero no se sabía nada de su papel sobre el lado derecho.
No obstante, el hecho de que encontraran activación del gen sobre el lado derecho, no implica que tenga un efecto sobre la creación de los ventrículos en ese lado. Por ese motivo, realizaron unos experimentos en los que se demostró cómo, efectivamente, la activación de este gen es determinante para la correcta división del corazón.
Este hallazgo no sólo ilumina un aspecto más de la biología evolutiva, sino que sienta las bases para futuras posibles investigaciones sobre patologías genéticas relacionadas con el corazón.
5. Saliva de garrapata contra el cáncer.
Científicos brasileños han descubierto una proteína en la saliva de las garrapatas que tiene la propiedad de destruir células cancerosas, dejando intactas las células sanas.
La bautizada “Factor X activo” (me se de alguien que quizá tenga algo que decir…) fue descubierta por azar por una investigadora brasileña mientras comprobaba las propiedades anticoagulantes de la saliva de la garrapata, por las cuales permiten al animal ingerir sangre sin que coagule.
Esta proteína comparte propiedades con un anticoagulante común (TFPI, o inhibidor de proteasa tipo Kunitz), el cual actúa también sobre el crecimiento de las células. Hasta hoy, los resultados de las pruebas de laboratorio están resultando muy prometedores. Aunque, como dice la propia investigadora, “una cosa es descubrirlo y otra muy distinta llegar a hacer un medicamento”.
6. Fotografía de una molécula.
Gracias a microscopios muy especializados se ha podido observar la estructura de distintos átomos. Sin embargo, no se había logrado todavía el mismo nivel de detalle al tratar de observar moléculas.
Desde hace décadas se ha podido utilizar el TEM (Microscopio de Transmisión de Electrones, en inglés) para definir la estructura de átomos individuales, y, más recientemente, el AFM (Microscopio de Fuerza Atómica, en inglés) para medir la fuerza de atracción entre los átomos y dibujar así lo más que se pudiera la forma de la molécula que formaran.
Investigadores de IBM lograron modificar el AFM para tomar la imagen más detallada hasta la fecha del pentaceno, una molécula muy frágil, pero de la cual han podido capturar los detalles de sus anillos hexagonales de carbono y deducir la posición de los átomos de hidrógeno colindantes.
Una de las claves fue encontrar una forma de evitar que la punta del microscopio se adhiriera a la molécula por las fuerzas de van der Waals. Lo lograron fijando una molécula de monóxido de carbono al final del sondeo, de forma que sólo un átomo de oxígeno relativamente inactivo entrara en contacto con el pentaceno.
A pesar de la fuerza de van der Waals, la aparición de un fenómeno mecánico-cuántico de repulsión (principio de exclusión de Pauli) provoca una pequeña fuerza repulsiva entre los electrones que rodean el pentaceno y el monóxido de carbono. De este modo, los investigadores midieron la fuerza repulsiva en cada punto, lo que les permitió construir un “mapa de fuerza” de la molécula.
IBM cree que con esta nueva técnica se abre la puerta a ordenadores súper potentes, cuyos componentes se construyen, precisamente, posicionando átomos y moléculas. A su vez, este trabajo puede arrojar luz sobre las acciones de los catalizadores en distintas reacciones, permitiendo a los científicos comprender mejor qué ocurre a nivel atómico.
(Lo podéis ver aquí) Gracias Jack por el enlace 😉.
¡Hasta la semana que viene!


3 pensamientos en “El futuro está aquí (II)

  1. "Los responsables del hallazgo, no obstante, aseguran que los fármacos antiobesidad no llegarían a inhibir por completo el gen, sino que dejarían lo suficiente para que el efecto se produzca sin mermar el sistema inmune."

    ; ).

    Me imagino que no se referirá a calor en tanto que aumento de la temperatura corporal, sino a calor de la quema de Kc (al fin y al cabo, las calorías son una medida de calor). Supongo que querrá decir que, en vez de almacenar la grasa, incrementa el gasto energético de las mismas.

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  2. Me he quedado un poco confusa con lo del gen que hace quemar la grasa… si toda (o la mayor parte) de la grasa que se ingiere se convierte en calor… una dieta rica en grasa no produciría hipertermia? Podría ser peligroso. Y si la respuesta de inflamación se ve alterada, también como dices, las infecciones afectarían al individuo de otra forma. ¿Es posible inactivar un gen sólo parcialmente para que eso no ocurra?

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