El futuro está aquí

Como anuncié el otro día, este pretende ser la primera entrada de una nueva (¿única?), digamos, “sección” del blog, la cuál intentaré actualizar cada viernes. Y sin más preámbulos, esta semana presentamos:
1. Remplazo de ADN mitocondrial defectuoso evita el desarrollo de enfermedades.
Las mitocondrias son orgánulos que se encuentran dentro de la mayoría de las células eucariotas, siendo las principales generadoras de energía para estas. Sin embargo, una de sus principales características es que poseen un genoma propio, diferente al del núcleo celular. Las mutaciones del ADN mitocondrial afectan a la producción y disponibilidad de la energía que las mitocondrias generan, causando un abanico de enfermedades que puede ir desde la sordera a problemas hepáticos. El ADN mitocondrial se hereda exclusivamente de la madre.
No obstante, se ha encontrado una forma de evitar este traspaso de genes. En EEUU, un equipo del Centro Nacional de Investigación sobre Primates ha logrado extraer el núcleo del óvulo de una mona donante sana y sustituirlo por el núcleo de una mona madre. El cambio lo realizaron en un momento en el que el ADN nuclear y mitocondrial estaban perfectamente separados, permitiendo separar el núcleo sin trazas de ADN mitocondrial.
El artículo se ha publicado on-line en Nature.
2. Bacterias diseñadas genéticamente podrían ayudar a los diabéticos.

Aunque aún en fases preliminares, se ha conseguido mediante ingeniería genética desarrollar unas bacterias intestinales “buenas” que disparan la producción de insulina en ratones. Estas bacterias se han diseñado para producir una proteína específica capaz de regular el azúcar en sangre en ratones diabéticos.
Las personas con diabetes tipo I carecen de la capacidad para generar insulina. Sin embargo, un grupo de la Universidad de Ithaca, en Nueva York, liderado por John March, se propusieron replantear un circuito esencial que utiliza un sistema de señalización entre las células epiteliales del intestino y los millones de bacterias que allí residen. Estas células epiteliales absorben nutrientes del alimento, protegiendo el tejido de bacterias dañinas, y atendiendo a las señales de las bacterias cooperadoras. Lo que el grupo de Ithaca se preguntó fue “si ya existe un sistema de señalización, ¿por qué no hacer que señale lo que nosotros queremos?
Utilizaron una variante no patogénica de la bacteria E. Coli que produce una proteína llamada GLP-1. En personas sanas, esta proteína activa las células pancreáticas de producción de insulina. Tras la intervención, a los 80 días ratones diabéticos mostraban un nivel de azúcar en sangre normal.
3. Entrelazamiento cuántico determinista.

Gerard ‘t Hooft, premio Nobel de Física, ha propuesto un modelo por el cuál se plantea la posibilidad de que el Universo se comporte en realidad como un Autómata celular, lo que deja abierta la puerta a una interpretación determinista del fenómeno del entrelazamiento cuántico, el cuál, rápido y mal, viene a decir que “los estados cuánticos de dos o más objetos se deben describir haciendo referencia a los estados cuánticos de todos los objetos del sistema, incluso si los objetos están separados espacialmente”. De esta forma, se puede establecer correlaciones entre las propiedades físicas observables.
Uno de los mayores debates científicos sobre la naturaleza de la mecánica cuántica se centraba en las consecuencias de asumir una teoría más probabilística que determinista, además de plantear el problema de que no es local, lo que permite la acción fantasmal a distancia del entrelazamiento.
Sin embargo, una forma de resolver este conflicto es asumir que la mecánica cuántica es una descripción incompleta de la realidad, y que una descripción determinista completa puede lograrse usando algunas variables ocultas adicionales.
Aún así, este modelo cojea por varios frentes. Uno de los más vistosos es que no contempla varias de las simetrías más presentes en el Universo, como la simetría rotacional. Pero habrá que ver si en un futuro ‘t Hooft es capaz de realizar predicciones que puedan ponerse a prueba experimentalmente.
¿Que qué tiene esto que ver con El futuro está aquí? La respuesta en un click.
4. Nanotubos de carbono.

Hace un tiempo se desarrollaron los primeros nanotubos de carbono, 10000 veces más pequeños que un pelo humano. Se sabe que, a esos tamaños, las propiedades físicas de los objetos comienzan a comportarse de manera, digamos, extraña. Sin embargo, se ha ido descubriendo y entendiendo mejor la respuesta en estos niveles, haciendo posible una potencial aplicación de estas increíbles estructuras no sólo en la ciencia teórica y la alta tecnología, sino en varios ámbitos de la vida cotidiana.
Algunos de estos campos son, cómo no, la medicina y la ingeniería, dentro de las cuáles podrán ayudar al avance de los coches impulsados por hidrógeno, al diagnóstico vía nanotubos, Rayos X más potentes, o microchips de un tamaño imposible hasta ahora.
(visto en Discovermagazine)
Y por esta semana, ya está bien. ¡Hasta la próxima!

2 pensamientos en “El futuro está aquí

  1. Muy interesante Ernie. La verdad es que según vas hablando parece que seas un entendido de todo lo que cuentas, jajaja.

    Personalmente me quedo con el artículo del modelo cuántico determinista. En principio no me lo trago, pero suena bonito. Si quieres le pregunto la opinión a Stephen Hawking, que le veré en el CERN la semana que viene🙂

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