Experiencias bizarras

Esta entrada es la última de las relacionadas con el Erasmus. Y está dedicada a las experiencias más bizarras de las que he sido testigo estando aquí. En orden de menor a mayor WTF??

1. Hell’s Kitchen
Cuando llegué, todo parecía normal; en su sitio. La cocina que compratíamos los 12 de la planta (más una chica que creo que no usó la suya ni una sola vez) se veía tal y como cabe esperar de una cocina. Pero no duró mucho… He estado en los lavábos de un bar de carretera de Túnez; he estado en collas domingos por la mañana después del último fin de semana de Magdalena; he estado en pisos de estudiantes en los que parecía que se había renunciado a toda esperanza de vida; pero lo de esta cocina era algo absolutamente increible.

2. Sombras chinescas

Esta es la historia de la estudiante china de mi piso. Aparentemente llevaba allí desde el primer semestre, pero ni los que llegaron en agosto la vieron más de 3 veces. En el periodo que yo estuve allí tuve constancia de que se le había visto con un perro, y entrando a varios chicos en su habitación; pero de ella ni rastro. Sé que existe, porque una noche tuvo que salir a llamar la atención a nuestro vecino común (yo soy el 6, ella el 8; en medio, el 7 [applause!]) una noche que montó una fiesta en su cuarto. Dos días antes de volver vi su puerta abierta, pero no me atreví a mirar…

3. Viva nuestro conductor
El mayor y más económico supermercado de por aquí quedaba a 30 minutos andando. Los días que no tenía nada que hacer iba andando, que era una cosa; volver cargado era otra. Un día, necesitado de víveres y cansado decidí coger el autobús. Otros días había visto qué autobuses pasaban, así que bajé al centro y cogí el que llevaba el número que tocaba. Error de novato: bus correcto, dirección equivocada. Al cabo de un rato y un cambio de señor busero, empezaba a ver indicaciones con Turku 13,5; Turku 18;Turku 26… Ya me mosqueé. Creo que me fui hasta, por comparar, Burriana, en autobús. Cuando llegué, inocente de mí, le pregunto al señor busero si ése era el autobús; me dice que sí y me pide el tíquet (INCISO. Lo del bus aquí funciona de esta forma: pagas 2,5 euros y el mismo billete te vale durante dos horas. Es bastante cómodo si tienes que hacer enlaces y esas cosas. FIN DEL INCISO). Yo, más ancho que largo, le enseño mi billete. Acto seguido me mira con esa expresión que está entre “eres idiota” y “la has liado, ¿qué vas a hacer ahora?“; ese billete no es válido para esa zona. Algo normal, supogo, ya que nos habíamos ido a tomar por culo. Obviamente, como buen previsor, no tenía un duro suelto encima, así que me bajé del bus, me despedí alegremente del señor autobusero y caminé 40 minutos para encontrar un cajero, 2 para sacar lo suficiente y otros 40 para coger el autobús que me llevaría de vuelta a la civilización. Si lo sé robo un carrito…

4. La saga del clon

Para aquellos que sufristeis mi odisea el año pasado respecto a una asignatura que no voy a nombrar, y que me trajo de cabeza, os diré que en más de una ocasión me crucé con el que debe ser el clon de aquel que no debe ser nombrado. Esto no hizo más que reforzar la hipótesis del doble. Imagino que esta experiencia sólamente la comprenderán en su totalidad Cruz e Irakolvenik, pero ralmente fue tremendo. Incluso le pedí que me dejara hacerle una foto😄.

5. Party on fire

Cronológicamente, es lo más reciente. La semana antes de venir se hizo una de tantas fiestas cocineras (llamadas así porque tenían principio, nudo y desenlace en la cocina). Sin embargo, parecía que, sin ser una ocasión especial como un cumpleaños, o una despedida, el nivel estaba más alto que de costumbre. El caso es que a eso de las 5 y algo de la mañana, a algunos ‘motivaos’ no se les ocurrió otra cosa mejor que encender una hoguera en el patio, en un sitio en el que hay un par de árboles y bastante hojarasca. Hasta ahí, sin problema. Lo curioso viene cuando, de repente, aparecen cinco bomberos y empiezan a apagar el fuego con manguera y extintor. ¡Cinco bomberos para una fogata! Como bromeábamos por aquí, con el frío que hace, pocos incendios debe haber; probablemente fuera lo más intenso de todo el año hasta la fecha.

6. Travesía nocturna

Ocurrió la noche anterior a un viaje. Desde Finalndia, Ryanair oferta vuelos muy baratos, pero únicamente desde el aeropuerto de Tampere (a 2-3 horas de Turku en tren). Yo tenía que coger un avión a las 7 de la mañana, pero con el rollo de la facturación y eso te dicen que mínimo una hora antes has de estar en la terminal. “Bueno (pensé), pues lo más sencillo es coger un tren hasta Tampere por la tarde, luego un autobús que me deje en el aeropuerto, y pasar allí la noche”. Perfecto.
Cojo el tren y llego sin problemas. Espero el autobús y casi una hora más tarde, después de atravesar una zona que te hacía pensar que no llegarías vivo al final del trayecto, y no precisamente por el estado de la carretera, llegamos al aeropuerto. Ryanair: Terminal 2; vamos pa’lla. Me dispongo a entrar y leo en la puerta: “Horario de apertura de la Terminal: 7:00 – 21:30”. Son más de las 22, genial. Me voy a la Terminal 1 y les explico a los amables empleados de guardia que necesito pasar allí la noche, ya que mi vuelo sale a las 7 de la mañana y la T2 está cerrada. Se miran con gesto de confusión y me dicen que ellos a la 01:00 también cierran. En este momento mi cara es una mezcla de “WTF?? – Quién soy/Dónde estoy/De dónde vengo – Jooooooodeeeeeer” que, sin duda, merecía una foto. Lástima.
Después de procesar la información y darme cuenta de que estaba bien jodido, les pregunto que qué cojones iba a hacer: no tenía dinero, no tenía hostal… Me dicen que a unos 6 km hay un área de servicio 24 horas, que puedo ir allí. Tras hacerme a la idea de que era eso o morir a la intemperie, me dispuse a caminar los 6 km más largos de mi vida, con una bolsa de 8 kilos y -3ºC. Caminar esa distancia, con ese frío, a esas horas de la noche fue interesante. Incluso catárquico, una vez llegas a la estación y te haces consciente de que no vas a morir atacado por una jauría de zorros o lobos de las nevadas tierras de Laponia. Porque, por si no os lo había dicho, el camino hasta la estación de servicio transcurría por un bosque. Literalmente acojonante.
Cuando llegué junté dos sillas, me agarré bien a la bolsa y me acurruqué como buenamente pude para pasar la noche. Sobre las 5 o así me despierta una empleada y me dice que me tengo que largar. De toda formas, era mi hora, así que recogí mis bártulos, robe un par de magdalenas y retomé el camino hacia el aeropuerto. El resto ya es historia.

7. Madre Patria

Esta historia ocurrió durante el viaje a San Petersburgo. Después de la visita turística, algunos preguntaron a la guía lugares donde salir por la noche. La guía, muy simpática ella, recomendó algunos pubs “tipicamente rusos”. Sólo eso ya debería habernos hecho sospechar. Pero nada, ya se verá. Yo no soy un tío de salir, pero oportunidades así reconozco que pocas; al menos habría que verlo. Bueno, por partes.
Del grupo que íbamos, unos se adelantaron. Los que pensábamos ir sólo a ver el sitio, por verlo, fuimos después. Vaya tela de sitio… Si recordais Blade sabréis a qué me refiero. Puro estilo underground technero, con la música a toda hostia y la peña flipando a saco. Fue una de esas reacciones de “Uau!”, como cuando te das un golpe inesperado contra una puerta. Os imagináis la cara, ¿no?
Una vez allí nos encontramos con uno que había ido en la avanzadilla, Marko, y nos dice que se va a mear (gracias por avisar…). Tras cinco minutos de estar allí, la cosa empieza a ser cargante y comienzan los comentarios acerca de largarnos. Una vez decidido, pregunta “¿Dónde está Marko?” De repente aparece, BLANCO, con cara de haberse cagado encima y nos dice como si estuviera en medio de un brote de paranoia que se tiene que pirar de allí. Le intentamos calmar y le acompañamos, se pilla un taxi y se va al hotel. Nosotros también nos vamos, pero andando.
Al llegar al hotel nos cuenta que cuando llegó al baño, entró en una cabina y se cerró con pestillo (como es normal), pero que a mitad meada le abre la puerta de una patada un gorila de la discoteca, en plan oso pardo en manada, y le empieza a gritar en ruso. Como puede, le dice que no entiende nada, y consigue una respuesta del maromo en inglés ‘chapurreao’, preguntándole dónde tenía la droga, dónde la escondía, y que dónde estaba su colega; que o se lo decían o le llevaban a un cuarto en la parte de atrás. El pobre chaval, flipando, con tres rusos tamaño Panzer en posición de ataque cobra mortal balbucea que no sabe nada de ninguna droga y que no tiene ningún colega. Todo esto con los pantalones a medio subir; vaya imagen…
Al final, uno de los seguratas le enganchó del cuello y le dijo que se pirara de allí en cero coma. Durante su salida se ve que tuvo lugar nuestro encuentro.

Si es que lo que no se vea de Erasmus…

12 pensamientos en “Experiencias bizarras

  1. Me quedo con la del aeropuerto y tu paseo por el bosque de los lobos. Te imagino rodeado de árboles nevados que a la que te das la vuelta te quieren cazar con las ramas…
    Yo también quiero fotos de la cocina!!

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  2. De noche, bajo cero, perdido en medio de la nada… Yo no hubiera sobrevivido, tiene que haber sido una de las experiencias más acojonantes de tu vida!

    El clon… otra experiencia terriblemente terrorífica!!! XDD

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  3. Corriendo a turnos? juas, nunca se me hubiera ocurrido… Yo hubiera muerto de agotamiento de todas maneras.

    La del clon no es que no la haya entendido en su totalidad, es que no he pillado ni papa😛

    Lo del autobús muy típico eh? XDDD Qué panoli.

    Me he partido al volver a saber de las dos últimas historias. Cuando me las contaste me quedé flipado, pero ahora ya les puedo ver su punto, jaja. Te juro que me llega a pasar lo del aeropuerto y no lo cuento.

    Flipante.

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  4. Cágate lorito, cágate…me quedo con la de la posible muerte por congelación, hace poco me contaron algo similar de dos erasmus a las que les pasó, pero ellas no tenian ningún sitio a 6km, y pasaron la noche corriendo a turnos para no morir congeladas…y sí tb fue por finlandia

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  5. Joder Ernesto, no vas a volver a irte de Erasmus, ¿¿entendido?? Que locuras, joder!!!

    Es como una película de road trip al estilo europeo.

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