Emociones innatas

Ya se ha venido hablando sobre las emociones en otras entradas. Se ha comentado que existen las emociones básicas y las emociones sociales; que las primeras son de carácter innato y las segundas surgen de la vida social.

Pues bien, parece ser que dos emociones de las llamadas sociales, la vergüenza (shame) y el orgullo (pride), podrían tener una base evolutiva mayor de lo que se creía hasta ahora.

El estudio, llevado a cabo por la Universidad British Columbia, utilizó un grupo de judokas y uno compuesto por judokas paralímpicos ciegos; ambos de las competiciones de 2004. Los judokas ciegos no habían tenido nunca referencia visual de las expresiones emocionales de ninguna de las dos emociones que se medían, por lo que el proceso de regulación que, se suponía, tiene lugar en las personas videntes desde la primera infancia no se había producido.

Tras analizar una serie de imágenes de los atletas, se comprobó cómo no existían diferencias significativas en las expresiones faciales y la conducta no verbal (modulada por factores emocionales) entre ambos grupos (únicamente una leve diferencia en la vergüenza, mínimamente expresada por aquellos atletas de culturas que tienen un gran sentido del individualismo, como EEUU), por lo que, como dicen los autores del artículo, “estas expresiones no son simples estereotipos asociados intuitivamente a la vergüenza y el orgullo, sino que pueden mayoritariamente respuestas conductuales innatas al éxito y el fracaso.”

Los investigadores proponen que las expresiones de vergüenza y orgullo pueden cumplir una función evolutiva. Por ejemplo, la postura henchida y extendida asociada al orgullo, podría haber servido doblemente: para parecer más grande y como ostentación del riesgo asociado con la gesta realizada. Según los autores, este potencial riesgo de la postura abierta, asociada al orgullo, podría haber sido utilizado como vía de expresar la validez de las creencias de los individuos sobre sus dominios o éxitos.

De manera similar, las pistas no verbales de la vergüenza, tales como los hombros desplomados y el estrechamiento del tronco, pudo generarse como forma de expresar la aceptación del poder de un agresor, de modo que se evitara el conflicto y el gasto de energía.

El original, aquí.

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2 pensamientos en “Emociones innatas

  1. Pingback: La psicología de los 7 pecados capitales « Como decíamos ayer…

  2. Me hubiera gustado ver el anuncio en el periódico de ‘se buscan yudokas ciegos para experimento sobre las emociones’. No me extraña nada que sean innatas porque otros animales sociales tambien las tienen. El otro día leí que en la clínica universitaria te pueden operar para evitar ponerte rojo por vergüenza. Lo que avanza la ciencia…

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