Stanley Milgram y la obediencia a la autoridad

Aquí dejo otro experimento sobre psicología social que acojona bastante. Es el de Milgram. Ya me diréis qué os parece.

Stanley Milgram, psicólogo de la universidad de Yale, dirigió este estudio centrado en el conflicto entre obedecer la autoridad y la conciencia propia. Intentaba, de este modo, investigar las vías por las que distintas personas del juicio de Nuremberg justificaban sus actos en la II Guerra Mundial, alegando que “cumplían órdenes”.

Los sujetos experimentales (que ignoraban la situación real) acudieron como respuesta a un anuncio en el que se pedía la colaboración (a 4,50 $ la hora =b) en un experimento sobre aprendizaje y memoria. Estos sujetos actuarían como “profesores”, mientras que un colaborador de la investigación haría las veces de “aprendiz”. Fueron situados en lugares de forma que no pudieran verse el uno al otro, pero sí oírse. La historia que se les contó es que estaban intentando averiguar el papel del castigo sobre la memoria, y que esto lo harían con descargas eléctricas. Cada vez que uno fallara en la tarea se le aplicaría una descarga, la cual aumentaría en 15 v. con cada error sucesivo. Ambos recibieron una de 45v. como muestra.

El aparato de descarga que el “profesor” debía manipular tenía un margen de 30 niveles, con lo que era posible administrar descargas de hasta 450 v. Cada nivel estaba, además, calificado con un grado de peligrosidad, desde “shock inofensivo” hasta “peligro: daño severo”. Los dos últimos niveles estaban calificados como XXX. A los “profesores” se les pasaban tareas simples de memoria, con lo que ningún sujeto cometió ningún error librándose de la descarga. Sin embargo, el “aprendiz” sí fallaba, y con cada fallo el investigador le indicaba al “profesor” que incrementara el voltaje de la descarga.

El experimento estaba diseñado para que llegara un momento en que las descargas comenzaran a ser “peligrosas” para el “aprendiz”. Muchos de los “profesores” manifestaban su malestar al oír los gritos de dolor del otro bajo las descargas de 100, 150, 200 voltios… Algunas veces preguntaban incluso quién iba a ser el responsable de cualquier posible lesión que resultara de las descargas. Una vez informados de que el investigador corría con toda la responsabilidad, continuaban; ¡algunos incluso con manifiestos signos de disconformidad y malestar! El 65% de los sujetos fue capaz de lanzar descargas de hasta 300 v., mientras que un 62,5% pudo llegar al máximo de 450 v.

Este estudio se ha replicado con muestras de todo tipo, clase, nivel educativo… Y siempre con resultados similares. Existe un sesgo entre las personas que nos hace responder de forma automática ante signos de autoridad, por simples, inocuos e inapreciables que parezcan; como uniformes, diplomas o unas simples gafas. Sin embargo, hay una diferencia. ¿O no?

PD: Para enlazarlo con un tema de actualidad, recientemente se ha probado a realizar este experimento con violencia psicológica, en lugar de física, dentro del contexto del mobbing. El porcentaje de personas capaces de llegar hasta el nivel máximo de violencia psicológica en el experimento fue del 90%.

7 pensamientos en “Stanley Milgram y la obediencia a la autoridad

  1. Recuerdo que a nosotros en la Facultad se nos recordaba constantemente el papel intimidatorio de la Ley y de la Autoridad y lo que éste podía influir en las conductas individuales. Se nos planteaba el mismo dilema: ¿se cumple la Ley por miedo a las represalias, o porque se considera justa? ¿No se sobrepasan los límites de velocidad en carretera porque es prudente, o por miedo a las multas?Todo el mundo asumíamos la prevalencia de la Justicia (de boquilla, claro), pero en realidad creo que el miedo a la sanción es siempre más fuerte.

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  2. Sí, pero, de todas formas ni Skinner ni Pavlov realizaron experimentos con humanos. El único conductista que me parece que hizo algo parecido es Watson, con el pequeño Albert. Que también tuvo su miga, todo hay que decirlo…

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  3. Flipa la de experimentos que debieron hacer AMBOS bandos durante la IIª G.M….Date cuenta que lo que pararon los nazis por perder la guerra, lo continuaron seguramente americanos y soviéticos. Mira lo duro de la sociología funcionalista, o los experimentos sobre los estímulos realizados por Skinner , o Pauvlov… :S

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  4. efectivamente, era este el que yo decía. Seguramente hoy la gente se cortaría más con la violencia física por el rollo de que te denuncien después, pero lo de la violencia psicológica de una idea bastante clara…¿no hay ninguno de este tipo pero en positivo? En plan…lo mucho que eres capaz de sufrir para que no sufra otro o algo así…

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