¿Para qué sirve la culpa?

Bueno, ya tenemos la mochila cargada (gracias a todos por las aportaciones). Ahora ¿qué?
Creo que algo importante a decir sobre la culpa es, primero, que es una emoción. Las emociones pueden ser, grosso modo, de dos tipos: básicas y sociales. Las básicas son las que vienen de fábrica (miedo, ira, alegría, sorpresa, tristeza y asco). Las sociales son las que aprendemos. Y a pesar de las diferencias que pueda haber al respecto, ambos tipos comparten varias características. La que ahora interesa es la funcionalidad (las emociones tienen un caracter funcional por definición): ¿para qué sirve la culpa?

Parece que existe acuerdo en definir la culpa como un estado afectivo de experiencia negativa evocado por la falta a las creencias propias y/o a los estándares sociales, y que motiva una conducta reparadora de ese perjuicio. Sin embargo, la forma en que desempeña su función no está tan clara.

Por una parte, una postura defiende que la función primaria de la culpa es la del castigo, lo que fomentaría la inhibición de estas conductas transgresivas. Otra postura sugiere que la primera función de la culpa es la de facilitar la conducta prosocial. Esta visión de la culpa dentro del contexto social sirve como vigilante mantenedor de la conducta dentro de las normas morales del grupo social.

Estas dos funciones de la culpa (inhibidora y promotora) subrayan diferentes procesos motivacionales y comportamentales. No son excluyentes, simplemente es que, al parecer, la miga está en el momento en que se pone el énfasis del proceso. Consideradas juntas, estas dos alternativas teóricas plantean un modelo dinámico en el que,

…en un primer momento, la experiencia de culpa (culpabilidad) se asocia con una interrupción del curso de la conducta y con una reducción de la tendencia aproximatoria, con el fin de detener la transgresiones, superar el daño y aprender de los errores. De esta forma se logra una transformación que promueve el acercamiento hacia formas de actuar reparadoras y modelos de comportamietnto más adecuados para el futuro. Por lo tanto, la diferencia entre las funciones aproximativas y distales de la culpa se encuentra en el cambio de la orientación motiacional y su correspondiente cambio en la conducta.

Esta propuesta (Amodio, Devine y Harmon-Jones) se ha estudiado empíricamente mediante pruebas de EEG y autoinformes en el campo del prejuicio racial, con resultados que cuadran con la hipótesis teórica. En este sentido, se encontró que la activación que genera la culpa (causada por el prejuicio) es asociada en un primer momento con una reducción de la conducta aproximatoria y que, seguidamente, el interés en actuar de manera reparadora del perjuicio causado se relaciona con el aumento de la conducta aproximatoria (estudio original, aquí).

Cuando leí este artículo me llamó la atención la impresión que yo tenía respecto a la culpa. Lo que yo ve es que la mayoría de personas, cuando sienten culpa, efectivamente actúan de forma que, de un modo u otro, se compense lo que se haya podido dañar. Sin embargo ¡la mayoría no lo reconocemos! Por lo menos a mi, me resulta mucho más difícil recordar situaciones en las que alguien que se siente culpable reconozca que actúa así porque se siente culpable y no por cualquier otro motivo. Lo cual es, por otra parte y en mi opinión, otra prueba de la efectividad de la disonancia cognitiva (ver yo miento, tú mientes…).

La culpabilidad nos empuja actuar proactivamente, para compensar el daño. Sin embargo, las conductas reparadoras se hacen, como es obvio, a nivel conciente, lo que es un paso obligado para reconocer que nos sentimos culpables; es decir, para reconocer que hemos hecho algo mal.

Tenía curiosidad por comprobar si las definiciones que cada uno tiene sobre la culpa reflejan de algún modo ese componente de reparación. Si alguien en su definición contempla el hecho de actuar para reparar la culpa. Todos los comentarios han mencionado esa sensación de malestar, el componente social, la “conciencia”…, pero no la motivación para reparar el daño.

Hay que tener en cuenta el contexto del experimento y lo específico de los resultados. Sin embargo, considerando que esta propuesta engloba los dos grandes modelos explicativos de la emoción y que éstas, a su vez, son respuestas inespecíficas, creo que es válido para la explicación de los mecanismos de la culpa. Siendo así, me dabato entre dos opiniones. Una, esto es así por la cuestión de la disonancia. Dos, realmente estamos muy mal y no nos importa reparar aquello que hemos transgredido, por lo que no lo contemplamos como un componente de la culpa que sentimos.

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3 pensamientos en “¿Para qué sirve la culpa?

  1. Sí, tal vez. Pensé que era una pregunta buena para que cada uno indagara en qué significaba la culpa.Sin embargo, no deja de ser curioso que en las respuestas a qué es, sólo se mencione el componente de retraimiento.

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  2. Quizá lo hubiéramos mencionado si hubiésemos contestado “¿Para qué sirve la culpa?” en vez de “¿qué es la culpa?”Mmmm nu sé, yo me centré en intentar encontrar el significado que le doy, no su utilidad.

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  3. Buf, intenso. Es curioso que ninguno hubiéramos evocado el carácter reparador, la verdad, porque se supone que si es un “castigo” en algún aspecto, es evidente que tendrá que servir para algo, no? En fin…que después de haber estado estudiando Lope, Tirso de Molina y Calderón de la Barca, no se me ocurre mucha cosa más interesante que comentar, ya lo siento ^^.

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