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Los temas más frecuentes por aquí son psicología, neurociencia y medicina; aunque de vez en cuando meto las narices en otras aguas, e incluso puede que se me escape alguna que otra cosa de carácter más personal. De cualquier manera, las diferentes categorías te servirán para dirigirte a los temas que más te interesen.

Aunque se trata de un blog personal, intento ser lo más objetivo posible en lo que publico. Aún así, trato de dejar claro cuándo lo escrito refleja mi opinión particular, la cual puede estar (o no) de acuerdo con el texto. Asimismo, tu opinión es bienvenida siempre que sea respetuosa con el resto de comentarios. Estos son siempre agradecidos.

Espero que tras esta visita te pases al grupo de los frecuentes. Y si lees algo que crees vale la pena, ¡compártelo! =)_

¡Nos vemos!

Entradas recientes

Microbios, genes y gorduras

Parece esta la semana de las bacterias.

Hace un par de días publiqué una entrada sobre el aumento de trabajos que relacionan la flora intestinal con la conducta y ciertos trastornos mentales (ver aquí). Hoy le toca el turno a las bacterias, la genética y lo que para algunos es un trastorno mental también: la obesidad.

Se sabe desde hace tiempo que tanto los genes como las bacterias del tracto digestivo pueden influir en el peso 1, 2. Sin embargo, la mayoría de trabajos hasta la fecha se centran en aspectos ambientales; en cómo los cambios en la flora intestinal a partir de la dieta pueden influir en la pérdida o ganancia de peso 3. Por suerte, un nuevo estudio ha aparecido para ayudar a asentar el tema.

El trabajo en cuestión, realizado por investigadores del King’s College de Londres y la Universidad de Conrell, ha enlazado elegantemente diferentes componentes de la historia, confirmando que, junto a los factores ambientales, los genes son efectivamente determinantes para los microbios que habitan nuestras entrañas. Y que estos pueden influir en última instancia en si somos gordos o delgados.

Como recordatorio y curiosidad: el cuerpo humano presenta hasta 10 veces más microbios que células humanas propias. Se estima incluso que pueden dar cuenta del 1 al 3% del peso total.

Estos bichos proporcionan una gran cantidad de beneficios al organismo; ayudan en la digestión de alimentos y la producción de hormonas y vitaminas. Cambios en la flora pueden afectar al sistema inmune e incluso nuestra conducta y estado de ánimo, acorde a evidencia reciente. Pero también, según parece, al metabolismo y capacidad para regular el peso. Ciertos estudios apuntan a que incluso podrían estar afectando la toma de decisiones respecto a la ingesta 4. Pero hasta qué punto el ADN es capaz de moldear estas bacterias es algo todavía difuso.

El estudio que ha intentado traer claridad a este asunto se llevó a cabo con varias parejas de gemelos y mellizos. A través de secuenciación genética, detallaron la composición microbiana de 416 parejas a partir muestras de su caca.

Encontraron que la abundancia de cierto tipo de bacterias era más similar entre los gemelos que entre los mellizos, lo que sugiere que la carga genética puede influir la flora intestinal. Particularmente importante parece una familia de bacterias recientemente identificada, la Crhistensenellaceae, que resultó también ser la más heredable. Un análisis detallado reveló que miembros de esta familia son más abundantes en gente con un IMC bajo.

christensenella

Imagen al microscopio de la Christensenellaceae (Fuente: Morotomi et al., 2012)

Para encontrar cómo la Christensenellaceae puede afectar a las características metabólicas, los investigadores realizaron un trasplante de muestras fecales, tanto de sujetos delgados como obesos, en ratones libres de gérmenes.

Encontraron que los roedores que habían recibido muestras de los sujetos delgados ganaron menos peso que los ratones sin trasplante y los que habían recibido trasplante de sujetos obesos. Y lo que es más, fueron capaces de reducir el aumento de peso en los ratones que presentaban una microbiota característica de sujetos obesos añadiendo únicamente una especie particular de Christenesenallaceae.

Mientras que los expertos en el área están de acuerdo en que este estudio apoya la conexión entre la genética y la flora bacteriana, se ha señalado que el trabajo es aún preliminar y que el impacto de los microbios en el peso corporal, como el de los microbios sobre la conducta, es todavía objeto de debate.

De todas formas, una conclusión similar que la de la entrada anterior se puede sacar aquí. Cuando el río suena, agua lleva. Y no es descabellado pensar que si los datos siguen apoyando la relación de los microbios con determinadas alteraciones (neurológicas o metabólicas), estos puedan utilizarse en el futuro como parte de una batería de biomarcadores para distintos trastornos. Entre ellos, la obesidad.

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Referencia:

Goodrich JK, et al. Human genetics shape the gut microbiome. Cell, 2014; 159:789-799

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