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Los temas más frecuentes por aquí son psicología, neurociencia y medicina; aunque de vez en cuando meto las narices en otras aguas, e incluso puede que se me escape alguna que otra cosa de carácter más personal. De cualquier manera, las diferentes categorías te servirán para dirigirte a los temas que más te interesen.

Aunque se trata de un blog personal, intento ser lo más objetivo posible en lo que publico. Aún así, trato de dejar claro cuándo lo escrito refleja mi opinión particular, la cual puede estar (o no) de acuerdo con el texto. Asimismo, tu opinión es bienvenida siempre que sea respetuosa con el resto de comentarios. Estos son siempre agradecidos.

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Entradas recientes

La leptina cumple 20 años

Este año es el 20 aniversario del descubrimiento de la leptina y la revista Metabolism le dedica un número especial, con varios artículos centrados en esta hormona y sus distintas funciones, entre las que destaca su papel como reguladora de la ingesta.

Me parece que hacerle un pequeño homenaje aquí es lo propio y he pensado una serie de entradas temáticas centradas en ella. En concreto: (0) presentación, (1) su papel en la regulación de la homeostasis energética, (2) su función neuroendocrina, (3) su papel en el metabolismo y (4) su aplicabilidad clínica.

Así que vamos con la presentación.

Representación tridimensional de la leptina

La leptina es una hormona peptídica. Y como hormona, forma parte del sistema endocrino. Se expresa principalmente en el tejido adiposo blanco, aunque puede encontrarse también en lugares tan dispares como la placenta, las glándulas mamarias, el músculo esquelético, el estómago o el tejido linfoide 1.

Es un marcador fiable del estado del almacén de energía a largo plazo (la grasa, vamos), ya que los niveles circulantes son directamente proporcionales a la cantidad de grasa corporal. Sin embargo, raras veces es constante, ya que sus niveles fluctúan en función de la ingesta calórica 2,3 y sigue un patrón de secreción circadiano, con niveles bajos al mediodía y máximos a medianoche 4.

La manera en que se secreta la leptina es similar en sujetos obesos y delgados. Lo que varía es la amplitud del pulos, que es más amplia en los primeros.

También hay diferencia entre sexos. Las mujeres presentan niveles más elevados, incluso tras la menopausia, cuando la producción de leptina sufre una caída significativa. E incluso tras relativizar la cantidad de grasa corporal, que las mujeres suelen tener en mayor porcentaje. Una explicación es que la grasa subcutánea produce más leptina que la grasa visceral, lo que podría ser motivo de los niveles mayores en mujeres 5. Esta diferencia ha hecho pensar a varios investigadores que la leptina cumple también una función como hormona sexual 6.

Incremento Reducción
Exceso de energía almacenada como grasa (obesidad) Estados de baja energía con depósitos de grasa al mínimo (delgadez; lipoatrofia)
Sobreingesta Ayuno
Glucosa Exposición al frío y agonistas adrenérgicos
Insulina Hormona tiroide
Estrógeno Testosterona
Citoquinas proinflamatorias (TNF-α, IL-6)

Otros factores que regulan los niveles de leptina, además del sexo.

Hasta aquí parece que la leptina únicamente se secrete y ejerza su función pululando por el torrente sanguíneo, pero nada más lejos de la realidad. Para desencadenar sus efectos, la leptina ha de unirse a su receptor específico. A día de hoy, se conocen cuatro subtipos de receptor de leptina, diferenciados por su longitud. El receptor más largo, LepRb, se considera el principal y es el que se expresa en mayor medida en el sistema nervioso central, principalmente en el hipotálamo 7. Desde ahí, este receptor regula la homeostasis energética y la función neuroendocrina. El resto de receptores (LepRa, LepRc y LepRd) funcionan principalmente como transportadores capaces de cruzar la barrera hematoencefálica (condición necesaria para cualquier elemento que pretenda ejercer un efecto sobre el cerebro) 8.

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Aviso de spoilers: las próximas líneas contienen altas dosis de nerdismo.

Una vez atraviesa la barrera hematoencefálica, la unión de la leptina con el receptor LepRb inicia varias cascadas de señalización, siendo dos de las más importantes la Janus Kinasa 2 (JAK2), el trasnductor de señal y activador de transcripción 3 (STAT3), el receptor de sustrato de insulina PIK3, la vía MAPK y la AMPK. La cascada de señalización termina con la inducción de SOCS3, un supresor de señalización que inhibe mediante un loop de feedback negativo la ruta JAK2-STAT3, crucial en la habilidad de la leptina para regular la homeostasis energética 9, 10.

Esquema del feedback de regulación de la leptina

Esquema del feedback de regulación de la leptina

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Se sabe que las personas obesas presentan niveles más elevados de leptina, tanto en el tejido adiposo como en sangre. Sin embargo, esto no parece suficiente para reducir el exceso de adiposidad, lo que sugiere que estas personas son resistentes a esta hormona. Es más, en estudios en los que se administraba leptina exógena a sujetos obesos, el efecto de esta únicamente lograba una pequeña variación en la grasa corporal de los participantes 11.

Se han propuesto diversos mecanismos por los cuales esta resistencia puede ocurrir 12,13, pero a día de hoy todavía falta ese paso adelante que determine la causa final de esta alteración.

Lo que parece claro es que la experimentación con esta veinteañera no ha parado de producir resultados, y dada la investigación más reciente, no parece que la cosa vaya a cambiar. Y es una buena noticia, ya que sin duda su papel fundamental en la regulación de la ingesta y otras funciones neruoendocrinas desempeñará una función determinante en la lucha contra la obesidad y demás trastornos metabólicos.

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